06-05-2019 / 17:40 h EFE

Los Departamentos de Salud y Justicia de la Generalitat han diseñado un plan de reducción del consumo de tabaco en los centros penitenciarios que se pondrá en marcha a partir del 31 de mayo, coincidiendo con el Día Mundial sin Tabaco.

Actualmente, los equipos de salud de las cárceles recogen información sobre los internos más motivados para iniciar el tratamiento para dejar de fumar, que serán los primeros de acogerse al Plan antitabaco en las prisiones de la Generalitat.

Las conselleras de Salud y de Justicia, Alba Vergés y Ester Capella, respectivamente, han presentado el nuevo Plan antitabaco durante una visita este lunes al Centro Penitenciario Quatre Camins, en La Roca del Vallès.

Vergés ha puesto de relieve que "el programa tiene una doble vertiente, reducir el consumo de tabaco y proteger a las personas no fumadoras”, , por lo que también ha subrayado que el alma de este plan es "el derecho a la salud, que debe existir siempre y en todas partes".

Por su parte, la consellera de Justicia ha destacado que este plan se irá implantando de forma progresiva, por lo que se espera "conseguir menos cigarrillos y más deportes", según Capella.

Los internos en los centros penitenciarios pueden fumar en varios espacios comunes, como los patios y las celdas, pero desde 2005, y coincidiendo con la Ley antitabaco, el Departamento de Justicia convierte los comedores, las salas de día, los espacios de actividades en común, las escuelas, los talleres laborales y las zonas deportivas en espacios sin humo.

El objetivo es disminuir la repercusión del tabaquismo pasivo, ya que causa una serie de patologías tales como enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neoplasias en adultos, por lo que la única protección eficaz son los espacios libres de humo, ya que ni la filtración ni la ventilación se han mostrado eficaces.

El programa antitabaco en los centros penitenciarios también cuenta con la colaboración de los equipos de maestros y de los monitores de las diversas actividades educativas y de rehabilitación.

Se trata de una iniciativa transversal que incluye charlas de educación sanitaria sobre el consumo de tabaco en las escuelas de todas las cárceles, con actividades de sensibilización que se sumarán a los consejos médicos y el seguimiento de los equipos de atención primaria.

Además, los monitores de deportes también promueven los hábitos de vida saludable con los programas de tratamiento penitenciario vinculados al ejercicio físico, dado que en el año 2018 un total de 7.667 internos participaron en actividades deportivas y 792 en el programa de educación para la salud.

En estas charlas, donde se informa de los riesgos y peligros de fumar, también se explicará la existencia de las consultas de deshabituación tabáquica para los reclusos que tengan interés en dejar el hábito.

Estas consultas específicas de deshabituación programan un plan personalizado para cada persona, dado que, por ejemplo, el profesional sanitario puede programarle visitas casi diarias durante los primeros días después de dejar el tabaco, con la opción de proponerle formar parte de talleres grupales para abandonar el hábito.

 
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