10-04-2019 / 19:20 h EFE

, 10 abr (EFE). - El Ayuntamiento de Vigo descubrió este miércoles una placa en homenaje a las 49 fallecidos, 45 de ellos niños, hace ahora cuarenta años en el trágico accidente de un autobús que cayó al río Órbigo, en la localidad zamorana de Santa Cristina de la Polvorosa.

Más de un centenar de personas, muchos de ellos familiares de los fallecidos y supervivientes, acudieron al acto en el que se descubrió una placa y se realizó una ofrenda floral en honor de los 45 niños y niñas del colegio Vista Alegre, los tres profesores y el conductor del autobús fallecidos en el siniestro.

A la misma hora, coincidiendo con la del accidente, se celebraba también un acto en el municipio zamorano, con la presencia de dos concejales vigueses y la directora de la escuela con un homenaje floral sobre las aguas del río.

En medio de una gran solemnidad, abrió la ceremonia uno de los nueve supervivientes de la tragedia, Francisco Ángel González Mella, que entonces tenía 11 años.

"Estamos hoy aquí recordando a nuestros 45 niños, a los tres profesores que dejaron sus vidas en esas frías aguas tratando de rescatarlos: Conchita, Padín y Raúl, y por supuesto el conductor", ha comenzado Francisco, que ha recordado que "la pérdida de un ser querido en esas circunstancias no se olvida en la vida".

Tras citar los barrios de Vigo, Redondela y Mos a los que pertenecían las víctimas, ha tenido también palabras de agradecimiento para las familias, los vecinos que les apoyaron durante esos duros momentos y el pueblo de Santa Cristina de la Polvorosa, que se volcó en ayudar tras caer el autobús al río.

"No debemos olvidar nunca el sacrificio de sus hombres y mujeres, que desde el primer momento estuvieron colaborando en el rescate, dando apoyo en todo lo que podían y ofreciendo todo lo que tenían", ha recordado.

Tras agradecer al Ayuntamiento de Vigo el homenaje, ha manifestado que "ayer éramos niños y niñas de 11 y 14 años y hoy somos mujeres y hombres que hemos logrado o casi logrado salir adelante en la soledad con el recuerdo y el dolor para siempre de ese fatídico día".

Tras Francisco González ha intervenido la antigua administradora del colegio Vista Alegre y profesora Ana María Boullosa, que en la tragedia perdió a su hermano Raúl, uno de los docentes fallecidos.

Luchando por contener las lágrimas, que afloraron en muchos de los asistentes, Ana María ha querido situar a los presentes en lo ocurrido hace cuarenta años.

"Un día como hoy, unos niños regresaban a sus casas felices de haber pasado unos días de excursión en los que rieron, jugaron y bromearon, se conocerían mejor y convivieron con sus profesores", ha rememorado.

"Todos en casa estábamos deseosos de que ese viernes llegase y la hora de recibirlos para abrazarlos y nos contasen cómo lo habían pasado pero por desgracia ese abrazo fue inalcanzable", ha añadido.

Durante un emotivo discurso, ha proseguido relatando que "entre las cuatro y cinco de la tarde sucedió algo que el fatal destino nos había deparado; un río manso como el Órbigo se había embravecido, el autobús cayó al vacío hundiéndose en el agua".

"Todos deseábamos que esa pesadilla durara lo menos posible y albergábamos la idea de poder encontrarlos con vida pero el mal tiempo, las circunstancias y la temperatura del agua entretejieron una maraña que nos llevó a un final trágico para todos", ha continuado.

En su recuerdo de la tragedia, Ana María ha mencionado el apoyo inmediato del pueblo de Santa Cristina de la Polvorosa pero también el de Vigo, con sus empresarios y habitantes volcados en el rescate de las víctimas.

De regreso en la ciudad, ha recordado el apoyo ciudadano mostrado a las familias "durante 24 horas ininterrumpidamente" en la iglesia de Los Picos.

"Miles de vigueses pasaron para darnos un abrazo de consuelo, acompañarnos, mostrarnos su mano tendida para ayudarnos a seguir la vida", ha dicho.

Ese apoyo ciudadano volvió a repetirse a los pocos días, "aún sin fuerzas y con un dolor sobrecogedor", ha indicado, en el estadio de Balaídos, en un multitudinario funeral al que acudieron unas 30.000 personas.

La antigua profesora ha tenido también palabras de apoyo hacia los ocho niños supervivientes -solo ellos y un soldado que viajaba en el autocar lograron salvarse- al recordar que "supieron volver a la vida después de una experiencia tan traumática y dura y me ayudaron a superar la muerte".

También para Aurora, que a sus 86 años estuvo presente en el acto de este miércoles, y que fue presidenta de la asociación de madres y padres afectados", para su hermana Loli, que estaba embarazada de cinco meses en el momento de la tragedia y su tía Mercedes, titular del centro educativo.

"Junto con Evaristo, que está por aquí, supieron remontar una historia tan penosa como el recordar esas caritas de todos y cada uno de esos niños y seguir adelante con el colegio dando un ejemplo para todos", ha elogiado.

Ha cerrado el acto el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que ha brindado el apoyo de toda la ciudad a las familias.

"Aquello marcó una parte de la historia de esta ciudad porque en medio de la tragedia en Vigo surgió esa cercanía, solidaridad, cariño y capacidad para unirse y estar juntos en los momentos difíciles", ha subrayado.

"El dolor no se puede resolver, el tiempo ayuda a que pase a ser de otra forma, este acto pretende ser una ayuda para seguir mitigando ese dolor y llevarlo juntos porque compartiéndolo lo hacemos más llevadero para todos", ha remarcado Caballero.

 
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