06-04-2019 / 16:50 h EFE

El excopiloto de rallys Luis Moya ha asegurado este sábado que tener una "energía positiva" es clave para superar un ictus, enfermedad que le sobrevino a principios de 2018 y que ha logrado superar tras haber pasado dos veces por quirófano.

El que fuera campeón del mundo con Carlos Sainz clausuró la tercera Jornada sobre Daño Cerebral Adquirido (DCA) que han organizado la Fundación María José Jove y ADACECO en A Coruña, que versó sobre la vida saludable tras el ictus.

Moya relató su experiencia vital con el cirujano que le intervino de urgencia el 5 de enero de 2018 como testigo, Ángel Martínez.

Después de aquella operación, cuando le dieron el alta, se "encontraba tan feliz" que cada vez que intentaba grabar un mensaje de agradecimiento para difundirlo en las redes sociales se "ponía a llorar".

"No sé cuántas veces lo intenté", apuntó Moya, que contó los pasos que fue dando para retomar su vida normal.

Así, señaló que poco después de la operación, ya en su domicilio de Bergondo (A Coruña), como le dolía la cabeza probó a dar un paseo alrededor de su hogar para ver si el aire le ayudaba. "A los cuatro días hacía tres kilómetros", añadió el excopiloto.

Indicó que ante una enfermedad así "el estado de ánimo es fundamental" porque "la energía positiva ayuda muchísimo", así como el "círculo" familiar y de amistades, algo que corroboró el cirujano que le intervino en A Coruña.

Abogó por "concentrar la energía en lo que controlamos", en uno mismo, aunque "parezca egoísta", y destacó la importancia de la actividad física.

"La mejor droga que existe es el deporte, el ejercicio. Además es matemática. En esas dos horas que le dedicas ya te garantizas no hacer nada malo", sostuvo.

También hizo otra recomendación: "La mejor terapia, el vino tinto; el blanco, no. Un vaso a la comida. Me sentaba de maravilla".

Meses después de la primera intervención, en septiembre de 2018, fue sometido a otra en el Hospital Clinic de Barcelona.

Allí le operaron de cuatro aneurismas, aunque inicialmente iban a hacerlo solo de tres ya que el cuarto apenas suponía riesgo vital.

"Ha sido una situación delicada pero todo ha ido de maravilla", sentenció Moya, al que le gusta colaborar con distintas iniciativas solidarias y que, confesó, en los últimos tiempos incluso ha participado en un coro de góspel.

Además, sugirió las revisiones médicas para reducir el riesgo de sufrir un ictus, aunque con una advertencia: "es recomendable mirarlo si no eres aprehensivo".

También hizo una defensa de la sanidad española, en la que tiene "confianza ciega", y transmitió positivismo.

"Dicen que querer es poder. Eso no es cierto porque todos queremos, pero lo que puedes hacer es luchar. Sí se puede mejorar mucho la calidad de vida. Salimos adelante. Unos más afectados y otros menos, pero salimos adelante", arguyó.

Moya, que ha dejado de dar conferencias para empresas porque ahora está centrado en su familia, se ofreció "desinteresadamente" para participar en iniciativas que tengan que ver con difundir su experiencia personal sobre el ictus para ayudar a detectarlo y contrarrestarlo.

 
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