17-03-2019 / 21:19 h EFE

La expectación por el rumbo que tomarán las negociaciones para resolver la crisis de Nicaragua dominó el ambiente local este domingo, luego de los últimos ataques violentos ejecutados por la Policía hacia manifestantes, para evitar protestas contra el presidente Daniel Ortega.

La violencia del sábado fue sustituida este domingo por un ambiente de calma y la incertidumbre sobre si vale la pena que la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia vuelva a la mesa de negociaciones, frente a una aparente falta de voluntad del Gobierno para resolver la crisis.

El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, quien actuó como mediador del diálogo nacional que se inició en mayo pasado y Ortega abandonó en julio, afirmó que las actuales negociaciones deben tomar en cuenta lo que ocurre lejos de la mesa de discusiones para avanzar por buen camino.

"Las personas que se reúnen a negociar, a dialogar, deben mostrar su buena voluntad fuera del recinto", dijo Báez, en referencia a la violencia con que la Policía de Nicaragua atacó a personas que querían participar en una marcha contra el Gobierno de Daniel Ortega ayer sábado en Managua.

Ayer sábado la Policía usó la violencia para capturar al menos 107 personas que intentaban protestar, según datos de la Policía local, o 164 de acuerdo con el movimiento que convocó a la marcha, la Unidad Nacional Azul y Blanco, que además reportó seis heridos a causa de los disparos con armas de guerra, realizados por los agentes.

Los oficiales también agredieron a periodistas y se apropiaron de una cámara de la agencia de noticias AFP, e invadieron centros de comercio privados para propinar palizas o capturar a los manifestantes, mientras que sitiaron por varias horas en los edificios a los que no pudieron arrestar.

El exministro de Educación e integrante de la Alianza, Carlos Tünnermann, expresó sus dudas sobre la voluntad política de Ortega para continuar con las negociaciones.

El exministro de Economía Mario Arana, también integrante de la Alianza, mantuvo su posición de mantener las negociaciones pese a la violencia.

El exdiputado opositor y jurista José Pallais afirmó que la Alianza, a la que también pertenece, analizará si vale la pena continuar.

El Gobierno de España condenó lo que consideró una "reacción desproporcionada de las fuerzas del orden", ya que, a su juicio, "ponen en peligro la búsqueda de una solución sostenible para Nicaragua a través del recientemente retomado diálogo nacional".

Además, pidió a las partes que "perseveren" en los esfuerzos por encontrar una solución dialogada a la crisis.

La embajada de Estados Unidos en Managua restringió temporalmente los movimientos de su personal en Nicaragua, ante posibles actos violentos no previstos, y recomendó a sus nacionales evitar manifestaciones y mantenerse informados.

Hasta la tarde de este domingo la Alianza Cívica no había mostrado su posición sobre si asistirá a la sesión de negociaciones con el Gobierno mañana lunes.

Nicaragua vive una crisis que en 11 meses ha dejado 325 muertos, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos locales humanitarios elevan la cifra a 561, mientras que Ortega solo reconoce 199.

Al menos 762 personas permanecen con algún tipo de régimen carcelario en Nicaragua tras participar en protestas antigubernamentales, según el Comité Pro Liberación de Presas y Presos Políticos.

La CIDH ha insistido en que el Gobierno de Ortega ha cometido crímenes "de lesa humanidad", mientras que la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) está en proceso en la Organización de los Estados Americanos (OEA), lo que podría culminar con la suspensión del país centroamericano del organismo continental.

 
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