17-03-2019 / 11:29 h EFE

El caso de Julen, el pequeo que muri en un pozo ilegal en Totaln (Mlaga), puso sobre la mesa el problema de la extraccin ilcita de agua en Espaa, un queso gruyer cuyos agujeros intenta taponar el Seprona de la Guardia Civil, que en los ltimos aos ha interpuesto 1.114 denuncias por pozos ilegales detectados.

Segn los datos del Seprona, a los que ha tenido acceso Efe, entre 2013 y 2017 los agentes de esta unidad especializada del instituto armado tramitaron adems 1.530 denuncias por extraccin ilegal de aguas, tanto en pozos, como acequias, ros, etc...

Y de los pozos detectados con irregularidades, slo diez fueron clausurados.

Por confederaciones, son la del Guadalquivir y la del Tajo las que acumulan ms denuncias, tanto por extraccin ilegal de agua como por pozos ilegales, con 470 y 371, respectivamente, en el primer caso, y 160 y 268 en el segundo.

En la Confederacin del Cantbrico las cifras son mucho ms bajas, con 84 denuncias por extraccin y 14 por pozos. En la del Duero son 247 y 169; en la del Ebro, 204 y 57; en la del Guadiana, 169 y 120; en la del Jcar, 43 y 30; en la del Segura, 67 y 46 y en la del Mio-Sil, 76 y 71.

El capitn Esteban de Diego, de la Jefatura del Seprona, reconoce, en una entrevista con Efe, que es prcticamente imposible saber el nmero de esas excavaciones ilegales, pero recuerda que durante muchos aos en Espaa "cualquiera se haca un pozo" para su casa de campo, a veces incluso dos, sin autorizacin previa. Y muchos, optaban por un "bypass".

Contra ese gruyer" acta la Guardia Civil en un doble objetivo: evitar la extraccin ilegal de un bien escaso como es el agua y garantizar la seguridad ante el peligro que puede suponer una excavacin no sealizada y realizada en cualquier parte.

Son dos cuestiones que van en paralelo, aade el capitn, pero en una primera instancia el Seprona, como servicio de proteccin de la naturaleza, pone el foco sobre todo en la defraudacin del agua, en el abuso de este bien.

Una de las dificultades con las que se encuentran los agentes es la diversidad de normativas en las diferentes comunidades autnomas y confederaciones, unos organismos con los que la Guardia Civil trabaja codo con codo.

Porque, segn subraya este mando del Seprona, la apertura de un pozo se rige por una normativa, la de minas, pero a la vez tiene que contar con las licencias municipales o autonmicas, segn el caso.

Mientras, la extraccin de agua requiere otras autorizaciones y se tiene que adaptar a otras normativas, a veces diferentes en cada comunidad. Casi siempre se exige la instalacin de caudalmetro para medir el caudal y el gasto volumtrico.

Cada actuacin de los agentes puede ser diferente. En muchas ocasiones, los guardias sorprenden a alguien que est empezando a perforar y no aporta la autorizacin pertinente del municipio, por lo que esa denuncia se interpone ante el ayuntamiento como propuesta de sancin.

En otros casos, el pozo ya est hecho y la actividad supervisada es la extraccin ilegal de agua. La denuncia se tramita ante la confederacin hidrogrfica correspondiente.

A veces, es la propia patrulla del Seprona la que en la realizacin del servicio observa que en un lugar determinado, donde antes no exista ningn pozo, de repente hay un cambio de cultivo que requiere agua. Se inicia as una investigacin para comprobar si ese agua llega ahora de forma legal o no.

Son diferentes actuaciones que esta unidad de la Guardia Civil lleva a cabo por toda la geografa, aunque la mayor actividad se centra en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andaluca, regiones con un mayor problema de sequa.

No se clausuran muchos pozos, pero s se precinta por orden judicial o de la autoridad administrativa correspondiente, que son los que finalmente deciden los siguientes pasos.

La mayora de las denuncias se quedan en el mbito administrativo, pero otras pasan a la va penal, como podran ser las que se tramitan por la excavacin de pozos en acuferos sobre explotados o aquellas extracciones abusivas afectan a los recursos naturales y al ecosistema.

Como resalta el capitn Esteban, "la naturaleza no es ilimitada y hay zonas que estn muy mal por culpa de ese uso abusivo". La excavacin de un pozo, aade, no es algo que pueda "hacerse a la ligera" y sin autorizacin. Si no se hace legalmente, "el agua se acabar", apostilla este mando del Seprona.

Y como primer consejo, el capitn insiste en que si se perfora, lo mnimo que debe hacerse es sealizar el pozo, porque en ms casos de los que parece, no se hace.

Los pozos ilegales -concluye Esteban- suponen "un problema gravsimo" tanto por la extraccin de un recurso escaso como y por los riegos para la seguridad. El caso de Julen es un ejemplo.

 
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