01-02-2019 / 12:21 h EFE

El PAR ha presentado en las Cortes una proposición de ley para proteger a las personas viudas en Aragón de la presión fiscal que supone el pago del impuesto de sucesiones y de plusvalías sobre la vivienda, al que tienen que hacer frente de manera “muy injusta”, según ha asegurado la diputada Elena Allué en rueda de prensa.

Allué ha apuntado que la presión fiscal en el impuesto de sucesiones y donaciones “ya ha quedado disminuida gracias al PAR", que promovió la ley sobre la tributación de la fiducia aragonesa en el impuesto sobre sucesiones y donaciones, que contiene una modificación importante y que fue publicada en el BOA el pasado 13 de noviembre.

La proposición no de ley presentada este viernes plantea que el cónyuge viudo podrá aplicarse una reducción del cien por cien de la base imponible correspondiente al usufructo universal en la adquisición mortis causa, incluida la relativa a pólizas de seguros.

Allué ha insistido en la necesidad de velar por el derecho aragonés y en que la libertad después del fallecimiento no debe estar limitada por el impuesto de sucesiones y donaciones porque “ya se pagaron en vida los impuestos correspondientes”.

Desde un punto de vista histórico, ha dicho la diputada del PAR, el usufructo universal del cónyuge viudo ha sido “fundamental” en el mantenimiento de “la casa aragonesa”, profundamente arraigada en el Pirineo y Prepirineo.

Y ha añadido que dicho usufructo constituye un vínculo entre una generación y otra, evitando que la división de una herencia mínima entre una pluralidad de hijos y herederos conduzca a su posible desaparición, lo que enlaza, según el PAR, con la fiducia y el testamento mancomunado de utilización generalizada en Aragón.

La “casa” no es solamente una familia campesina estable y los medios de subsistencia, tanto fincas como ganado, sino "el centro de vida rural que pasa año tras año, década tras década de generación en generación de modo que se recuerde su linaje, su estirpe y su historia”, ha apuntado la diputada.

En Aragón pueden distinguirse en el usufructo del cónyuge viudo “dos fases sucesivas", la primera de las cuales, por la celebración del matrimonio, atribuye a cada cónyuge el usufructo de viudedad sobre todos los bienes del que primero fallezca, ya se trate del régimen de consorciales como de separación.

La segunda fase, según Allué, opera “cuando se produce el fallecimiento de un cónyuge ya que el sobreviviente tendrá el derecho de usufructo de todos los bienes del premuerto, así como de los enajenados sobre los que subsista el derecho expectante de viudedad”.

La diputada ha recordado que en los matrimonios en régimen de consorciales, “regla general en Aragón”, el cónyuge viudo “recibirá la mitad de los bienes consorciales con exención del impuesto de sucesiones, pero no así la otra mitad de la herencia donde solo tendrá el usufructo, con obligación de pagar el impuesto, con un porcentaje que es distinto conforme a la edad del usufructuario”.

 
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