17-01-2019 / 12:39 h EFE

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha confirmado la procedencia del despido de una camarera de piso que logró obtener una baja que los jueces creen fraudulenta para librar un día que sus superiores le habían denegado, en el que asistió a una celebración religiosa durante unas ocho horas.

La sala de lo Social del TSJIB ha estimado el recurso de la empresa contra una sentencia del Juzgado de lo Social de Palma número 2 que había declarado improcedente dicho despido y había condenado a la compañía a readmitir a la empleada o indemnizarla con 18.852 euros.

Según declaró probado la sentencia inicial, la camarera de piso solicitó por dos veces (a su superior y a recursos humanos), poder librar un domingo para asistir a una celebración, algo que tanto la gobernanta como la directora de recursos humanos le denegaron por necesidades del servicio, ante lo cual la mujer manifestó que igualmente asistiría a la celebración y que le descontaran el día.

La empleada estuvo de baja cinco días por gastroenteritis, incluyendo el domingo que había pedido librar, en el que acudió a una celebración religiosa en la que permaneció alrededor de ocho horas, según un informe de un detective.

Días después recibió una carta comunicándole su despido disciplinario por dos faltas muy graves por simulación de enfermedad y fraude o abuso de confianza.

Después de que el Juzgado de lo Social de Palma número 2 admitiera la demanda de la empleada y declarase el despido improcedente, la compañía recurrió alegando que los hechos imputados en la carta de despido y acreditados en el juicio son constitutivos de una falta muy grave, merecedora del despido impuesto.

La sala de lo Social del TSJIB discrepa de la argumentación del juez de que fuera casual que la empleada cayera enferma precisamente los días que había solicitado y la empresa le había denegado. "No podemos aceptar que se tratase de 'una casualidad feliz en demasía' cuando la demandante advirtió a la empresa cuando se le denegó el permiso que 'igualmente iría a la celebración y que le descontaran el día'", señala el tribunal.

Los jueces le imputan haber obtenido un parte de baja para justificar la ausencia a su puesto de trabajo y poder tomarse libre el día para acudir a una celebración religiosa, lo que le había sido denegado por dos veces. "Nada hubo de casual en la baja de la demandante, más bien nos encontramos ante una situación buscada a propósito para intentar con ello justificar la ausencia al puesto de trabajo y la desobediencia de las órdenes", afirman.

Advierten de que, en dolencias como la gastroenteritis por la que la empleada causó baja, los médicos "tienen necesariamente que partir de las manifestaciones del enfermo y no están a salvo de posibles engaños".

La sala advierte de que las bajas de corta duración constituyen una de las bolsas de fraude más importantes dentro del sistema de salud "y este tipo de abusos merecen el máximo reproche".

Recalcan que lo que justifica el despido en este caso es el uso fraudulento de los medios que el sistema pone a disposición de los trabajadores para atender a sus necesidades de salud con la finalidad de anular el poder de organización y dirección del empresario. Por todo ello, la sala absuelve a la empresa y declara el despido procedente.

 
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