04-08-2017 / 19:00 h EFE

Decenas de miles de vitorianos han llenado la plaza de la Virgen Blanca para recibir a Celedón y dar comienzo a seis días de fiestas, las primeras patronales de las tres capitales vascas.

A las seis de la tarde, la escritora Eva García Saenz de Urturi ha prendido la mecha del cohete que anuncia el inicio de las fiestas de La Blanca de Vitoria con el descenso de Celedón desde la torre de la iglesia de San Miguel.

El muñeco ha recorrido lentamente el trayecto entre los dos extremos de la Plaza de la Virgen Blanca y al llegar a su destino ha sido relevado por el Celedón desde hace diecisiete años, Gorka Ortiz de Urbina.

Precisamente este año se cumplen sesenta desde que José Luis Isasi encarnara por primera vez a Celedón, un aldeano de Zalduondo que, según cuentan, era el alma de las fiestas de Vitoria.

Ortiz de Urbina, como es tradicional, se las ha visto y deseado para atravesar una plaza abarrotada de jóvenes ávidos de fiesta sin perder sus atributos más preciados: su paraguas y txapela.

Ya de regreso a la balconada de la iglesia de San Miguel, Celedón ha colocado el pañuelo rojo de la ciudad a su alcalde, Gorka Urtaran, y a la txupinera.

Luego, cual líder de masas, ha sido aclamado por su público, al que ha animado a que disfrute de unas fiestas, eso sí sin agresiones ni malos rollos.

Ortíz de Urbina, tras decir "ez da ez" (no es no) en referencia al lema contra el acoso y a violencia contra las mujeres, ha llegado a recomendar a los vitorianos que disfruten pero que se piensen las cosas antes de hacerlas.

En la balconada se han congregado numerosas personalidades para presenciar el inicio de las fiestas. No se ha perdido este emotivo acto para los vitorianos la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria; el delegado el Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés; el diputado general de Álava, Ramiro González; varias consejeras del Gobierno Vasco y representantes de partidos.

Por primera vez en Vitoria ha estado prohibida la introducción de botellas de vidrio en la plaza, por lo que la tradición de descorchar champán, o cualquier otro espumoso más barato, ha sido modificada y adaptada a los nuevos tiempos.

Decenas de recipientes que simulaban la tradicional bota de vino han servido para apaciguar la sed de muchos de los presentes, intensa por el fuerte calor, sin riesgos de cortes.

Para evitar la entrada de botellas de cristal, la Policía Local y la Ertzaintza, junto con voluntarios, han desplegado un importante dispositivo de control en los accesos a las entradas de la plaza desde varias horas antes del inicio de las fiestas.

Tras el txupinazo, el alcalde de la ciudad se ha mostrado orgulloso de la respuesta de la ciudadanía, ya que apenas ha hecho falta retirar botellas en los controles.

"Estoy emocionado" por la respuesta de los vitorianos, que "son los mejores ciudadanos" y por ello les ha felicitado.

Urtaran también ha mostrado su deseo de que las fiestas transcurran como tiene que ser en una ciudad "moderna", en la que las relaciones entre hombres y mujeres se basan en el respeto.

Junto a ésta, la principal novedad de este año es la ausencia de feria taurina después de que quedara desierto el concurso de licitación.

Esta ausencia de corridas ha sido bien recibida por los antitaurinos y ecologistas y, en general, con indiferencia por la gran mayoría de la población, ya que la entrada al coso vitoriano en los últimos años ha sido más bien escasa.

Lo que no pierden las fiestas es el tradicional paseíllo de los blusas previo y posterior a las corridas que se convierte ahora en una "kalejira" festiva.

Tras el "txupinazo" y la bajada de Celedón esta noche se celebra uno de los destacados actos tradicionales de las fiestas: la procesión del Rosario de los Faroles, organizada por la Cofradía de la Virgen Blanca.

Mañana, el día grande de las fiestas, comenzará temprano, a las siete, con la procesión del Rosario de la Aurora por las calles del casco viejo de la ciudad, un acto que año tras año congrega a miles de vitorianos.

Conciertos, fuegos artificiales, deporte rural, teatro y mucha diversión componen el programa de fiestas para estos días, dos de los cuales, el domingo y el lunes, estarán dedicados como es habitual a los veteranos y a los txikis, respectivamente.

En el apartado musical, este año destacan, entre otros, los conciertos el día 7 del navarro "El Drogas", de la banda colombiana Morat el día 8, de los murcianos M Clan, el 9, y de los bilbaínos Zea Mays, mañana.

 
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