01-07-2016 / 13:30 h EFE

La Viceconsejería de Cultura del Gobierno regional ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Patrimonial el Cerco de Buitrones en el municipio de Almadenejos (Ciudad Real), con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial.

El Cerco de Buitrones es un elemento relevante del patrimonio cultural de la región por tratarse de un ejemplo destacado de la arquitectura industrial del siglo XVIII vinculada a la minería del mercurio.

Según la resolución consultada por Efe y por la que se inicia el expediente para incluir en el catálogo regional este bien patrimonial, la construcción del cerco tuvo lugar después de que acabara conformándose Almadenejos como núcleo poblacional a raíz de encontrarse en su entorno nuevos filones de mercurio, tras el agotamiento de las minas de Almadén.

En el siglo XVIII se llevó a cabo la construcción de los principales edificios de Almadenejos, estrechamente vinculados al descubrimiento y explotación de varios yacimientos mineros.

Debido a un incendio en la Mina de Almadén, los operarios que trabajaban en ella fueron destinados a amurallar Almadenejos entre los años 1756 y 1759 con el fin de mantenerlos ocupados.

Asociado a este encintado minero se localiza el Cerco de Buitrones, lugar donde se transformaba el mineral de cinabrio, se envasaba y preparaba para su traslado a Sevilla.

El Cerco de Buitrones está construido en el flanco norte del núcleo urbano de Almadenejos, adaptándose a la topografía de la suave ladera del cerro donde se ubica la población.

El entorno es fundamentalmente urbano, ya que a escasos 20 metros al sur del Cerco se localizan casas del núcleo.

Se construyó a mediados del siglo XVIII, cerca del baritel de la mina Vieja Concepción.

El Cerco tiene una planta cuadrangular, delimitada por una muralla que contiene una serie de elementos relacionados con la transformación del mercurio extraído en las cercanas minas de Vieja y Nueva Concepción de Almadenejos.

La muralla está construida con mampostería de piedra y argamasa, aunque se emplea el ladrillo en diversos elementos como lienzos, vértices, mechinales y en la cubierta superior original, rematada con un tejadillo a dos aguas sobre una cornisa de dos hiladas.

Entre este tejadillo y la mampostería de base se aprecia una franja de tapial.

La muralla contaba con siete puertas, tres de ellas de mayor envergadura que el resto.

En el interior del recinto, el espacio central está ocupado por seis pares de hornos o baterías de aludeles para la transformación del cinabrio, así como dos almacenes, uno junto a la puerta oeste y otro adosado al flanco sur de la muralla.

Este tipo de hornos fue inventado por Lope Saavedra Barba, médico de Huancavélica (Perú) y su descripción es perfectamente aplicable a los del Cerco de Buitrones.

Junto a la muralla y los hornos, se conserva parte del almacén de mercurio, que se encuentra situado al oeste del recinto y presenta una estructura de planta rectangular, dos alturas y cubierta a dos aguas que prácticamente se encuentra desaparecida.

 
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