21-12-2015 / 10:10 h EFE

Uno de los personajes de la celebrada novela "Tram 83", del congolés Fiston Mwanza Mujila, asevera que la literatura le sirve para restablecer la verdad, una afirmación que el escritor también comparte al entender que, en ocasiones, "la verdad es rehén de los políticos y la historia oficial".

Edicions del Periscopi acaba de publicar en catalán esta alabada obra de un autor debutante, que escribe en francés y actualmente reside en Austria, y que es muy aficionado al jazz, una música que impregna la novela, ubicada en una ficticia Ciudad-País, en cuyo epicentro se sitúa un curioso bar, el Tram 83, por el que desfilan mineros, charlatanes, prostitutas o turistas.

En una entrevista con Efe, Fiston Mwanza Mujila comenta que, como punto de partida, se fijó en varias ciudades mineras muy importantes de su país y tampoco obvió Kinshasa, "donde hay música por todas partes", además de otras metrópolis del mundo "en las que hay mucha mezcla de personas", de manera que el bar protagonista puede verse como una representación de muchos lugares.

Asimismo, advierte que no ha escrito ni un ensayo ni ha querido hacer una denuncia sobre la extracción de diamantes, "pero sí quería explicar desde dentro qué es lo que ocurre en las regiones mineras, con niños explotados, desprendimientos, con gente que se va enterrando, muriendo".

El escritor indica que para los niños que trabajan en las minas de la República Democrática del Congo "la infancia no existe, está enterrada, son utilizados para llegar a los sitios más difíciles". "Como escritor quería hablar de ello", subraya.

A la vez, mientras iba escribiendo y escuchando música de jazz, tenía ganas de capturar una determinada atmósfera "porque un país no es sólo un presidente y sus ministros, también es la gente que corre, el ruido que hay, lo que se escucha, toda una energía".

Fiston Mwanza Mujila no obvia que, en general, en el Congo la gente "hace siempre fiesta porque no sabe si en el más allá habrá música, por lo que hay que aprovechar el ahora, mientras se está vivo".

Otro escenario recurrente en la obra es una gran estación de tren y los ferrocarriles. "Mientras en Europa se ven como un progreso, en África son utilizados para deportaciones o para reclutar mano de obra para trabajar en las minas", apunta.

Sobre los dos personajes protagonistas de la novela, Lucien (un escritor) y Rèquiem (un antihéroe al que se conoce con muchos nombres), el escritor señala que son dos extremos: "Lucien piensa que la literatura salvará al mundo, aunque no tenga poder para ello, porque lo que hay es violencia, mientras que Rèquiem sabe que el mundo está jodido y que lo único que puede hacer ante eso es aprovecharse".

Para Mwanza Mujila, ambos, en realidad, "son como dos hermanos gemelos, porque la literatura y la violencia también lo son. Todos tenemos un poco de cada uno, siempre divididos entre el bien y el mal".

El escritor, del que se ha dicho que ha inventado "la literatura-locomotora", está convencido que vivir en Europa le ha cambiado la visión de África. "Creo que ahora la entiendo mejor", afirma.

Respecto a si tiene previsto volver a sentarse ante el ordenador, dice que tiene la sensación de que puede escribir otra novela sin apartarse del lenguaje poético que impregna las páginas de Tram 83, traducida al catalán por Anna Casassas, quien no esconde las dificultades que ha tenido para mantener la música del texto original.

 
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