22-11-2020 / 9:50: h EFE

Mujeres de pequeos municipios, maltratadas durante aos, incluso dcadas, por maridos o parejas, en la mayora de casos con el conocimiento de todo el pueblo, han podido ya poner fin a ese calvario gracias a los Centros Mujer Rural itinerantes que cre el Gobierno valenciano hace algo ms de un ao.

Algunas de esas mujeres reciban palizas y vejaciones constantes por parte de maridos o parejas, quienes, a veces, les curaban las heridas en casa para que no acudieran al centro de salud, otras les impedan comer determinados alimentos e, incluso, las ataban a sillas.

Muchos de estos casos eran conocidos por todo el pueblo, pero nadie fue capaz de hacer nada por ellas hasta que las trabajadoras de los centros itinerantes Mujer Rural, que atienden a un total de 17 comarcas de toda la Comunitat Valenciana en colaboracin con los servicios sociales y sanitarios y los agentes de polica o Guardia Civil, pudieron poner freno a estas situaciones.

As lo relata a Efe la coordinadora de uno de estos centros, Almudena de Benito, que recuerda algunos casos de forma especial, por su crudeza, pero tambin otros muchos atendidos desde que, en marzo de 2019, se puso en marcha esta red de centros que atiende a poblaciones rurales y de interior.

LAS PARTICULARIDADES DEL MUNDO RURAL

Aunque la percepcin y el rechazo frente a la violencia machista es similar en los entornos urbanos y rurales, en estas zonas el control de la comunidad es mayor, por lo que el "qu dirn" y la "vergenza" tienen un mayor peso a la hora de denunciar o pedir ayuda por parte de las vctimas.

En estos entornos existe, tambin, una menor percepcin de formas discriminatorias y de violencia debido, en parte, a que hay una mayor presencia de los roles tradicionales de gnero, segn el estudio encargado en 2017 por la Generalitat sobre las mujeres valencianas en el mbito rural.

Esto, unido a que hasta 2019, las vctimas, muchas de ellas sin independencia econmica, deban desplazarse al Centro Mujer 24 horas de referencia provincial, ubicado en Valencia, Alicante y Castelln, haca impensable para muchas plantearse pedir ayuda.

"Cuando una seora de un pueblo tiene que coger tres transportes pblicos para acudir al Centro Mujer, ni se plantea la posibilidad de ir un da", seala De Benito, quien destaca la "dificultad aadida" para muchas de ellas de justificar frente a su agresor, normalmente su marido o pareja, tantas horas de ausencia del domicilio.

MULTIPLICACIN DE ATENCIONES

La puesta en marcha por parte de la Conselleria de Igualdad y Polticas Inclusivas de este servicio itinerante -fruto del Pacto Valenciano contra la Violencia Machista de 2017- ha permitido que las vctimas no tengan que salir de su municipio para recibir ayuda.

"Van, por ejemplo, al centro de salud o a los servicios sociales municipales, donde nadie tiene por qu saber que van a ser atendidas por violencia machista, y dentro estamos nosotras", destaca esta trabajadora, abogada especialista en violencia de gnero.

La necesidad de este recurso la muestra el crecimiento exponencial que han tenido las cifras de atencin a mujeres desde su puesta en marcha. Mientras en 2019 (desde abril) se atendi a un total de 628 mujeres vctimas, entre enero y octubre de 2020 la cifra ha ascendido hasta las 2.630, segn los registros de la Conselleria de Igualdad a los que ha tenido acceso Efe.

Segn De Benito, desde su centro atienden a una media de 30 mujeres nuevas al mes. Eso supone, teniendo en cuenta que no trabajan domingos ni festivos, "una mujer nueva al da", una cifra tan alta como para darse "una voz de alerta".

COLABORACIN CON OTROS SERVICIOS

Almudena de Benito destaca la importancia de la colaboracin que mantienen con los centros de salud y servicios municipales, que son muchas veces quienes les alertan de situaciones de maltrato, as como con las policas locales, Guardia Civil y Polica Nacional, fundamentales en estos casos.

"Nosotras las acompaamos en el proceso de recuperacin, les damos pautas, pero no podemos protegerlas del agresor", eso es funcin de los cuerpos y fuerzas de seguridad y de la justicia, seala De Benito, quien reconoce que dar el paso de denunciar es una de las cosas que ms cuesta a las vctimas.

En este sentido, valora que la colaboracin entre todos estos servicios est siendo "fenomenal", pues "pedan a gritos" la existencia de estos centros itinerantes.

LABOR DE PREVENCIN DE LA VIOLENCIA MACHISTA

Junto con la atencin a las mujeres vctimas, los Centros Mujer Rural ejercen tambin una importante labor de visibilizacin y prevencin de la violencia machista, con charlas en colegios e institutos, pero tambin a nivel social y profesional, con agentes, profesores, personal sanitario y poblacin en general.

"En muchos pueblos nadie haba odo hablar de los micromachismos", afirma esta trabajadora, quien aade que se siguen adoptando prcticas y roles "que socialmente estn aceptados, pero que pueden desencadenar en el futuro situaciones de violencia de gnero".

Le llama la atencin lo poco que ha avanzado en este campo la juventud, tanto de zonas rurales como urbanas, que en muchas ocasiones "no tiene conciencia de la violencia de gnero" y an confunde actitudes machistas de control con "amor".

"Estn tan establecidos los mitos del amor romntico", lamenta De Benito, que todava hoy en da hay chicas de 20 aos que piensan que si a su pareja "no le gusta que lleve una falda corta es porque le quiere".

Ve por ello muy positiva la labor que realizan desde los Centros Mujer Rural, pues cree necesario "concienciar" a todo el mundo sobre esta problemtica y hacer entender que hay cosas que no se pueden permitir "en ningn sentido" y que las mujeres maltratadas, ya sea fsica, psicolgica, econmica o sexualmente, "son vctimas y no culpables" de esa situacin.

 
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