06-11-2020 / 18:00 h EFE

El arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Juan José Omella, presidirá mañana en la basílica de la Sagrada Familia la ceremonia de beatificación de Joan Roig Diggle, un joven laico de 19 años que fue asesinado al inicio de la Guerra Civil española.

Joan Roig, que murió el 12 de septiembre de 1936, será beatificado coincidiendo con que el Plan Pastoral "Salgamos", publicado por Omella, que este año está dedicado precisamente a los jóvenes, y también coincide con el décimo aniversario de la dedicación de la basílica de la Sagrada Familia para el culto.

A la ceremonia asistirán, además de los familiares del futuro beato, autoridades y miembros de la Asociación de Amigos de Joan Roig, que hace 30 años comenzó a promover la causa.

El acto se celebrará con una capacidad reducida a un tercio del aforo debido a las actuales circunstancias sanitarias.

Antes de la ceremonia, Omella ha destacado: "Joan Roig no es una figura de un tiempo lejano. Su manera de ser y de hacer habla en nuestro tiempo, complejo y difícil, que conoce el azote de la pandemia del coronavirus, que ha extendido el sufrimiento y la soledad, y que está provocando la muerte de miles de personas, la mayoría gente mayor".

"También la vida y la muerte de Joan se dieron en un tiempo convulso e incierto, en el que los conflictos y las injusticias se pretendían resolver por la vía de la violencia", ha resaltado el cardenal.

El primogénito de los Roig Diggle nació en Barcelona en 1917 en una familia catalanoinglesa.

Su educación comenzó en La Salle y cursó bachillerato en los Escolapios de la calle Diputación, pero un problema económico obligó a su familia a trasladarse a El Masnou (Barcelona).

Para ayudar a la familia, el joven entró a trabajar como dependiente en un almacén de tejidos, y en una fábrica, siempre combinándolo con sus estudios.

El joven, que militaba en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña y quería ser misionero, llegó a establecer amistad con el Beato Pere Tarrés, su médico de confianza.

Según uno de sus biógrafos, Juan Meseguer, Roig era "un líder nato al que en estas fechas había que eliminar a toda costa" y "el único motivo por el que lo mataron fue porque era católico".

La hermana de Roig ha recordado que sus amigos le llamaban "John" y que se pasó varios días sin decir palabra cuando quemaron la sede de la federación de jóvenes cristianos de El Masnou, cuyo ayuntamiento ha dado el nombre de calle Joan Roig a la que él recorría diariamente cada mañana para acudir a misa.

La noche del 11 de septiembre de 1936, Joan Roig fue a visitar a la familia Rosés y unos milicianos acudieron y se lo llevaron a la fuerza en presencia de su madre, a la que abrazó y se despidió de ella en inglés: "God is with me" (Dios está conmigo), dijo.

La patrulla de las juventudes libertarias de Badalona, tras varios desplazamientos, lo llevó junto al cementerio de Santa Coloma de Gramenet, donde fue asesinado de cinco tiros y uno de gracia en la nuca.

La Asociación de Amigos de Juan Roig promovió en 1993 su causa de beatificación y el traslado de los restos mortales de Roig del cementerio de Santa Coloma al sepulcro preparado en la capilla de la parroquia de Sant Pere de El Masnou, donde actualmente reposan desde el 2007.

 
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