22-10-2020 / 17:51 h EFE

El grupo Biofouling de la Universidad de Cantabria (UC) ha obtenido la autorización administrativa de la Autoridad Portuaria de Santander para el uso temporal del pantalán de la Dársena de Molnedo en Puerto Chico para crear un laboratorio marino que se usará en ensayos de recubrimientos cerámicos marinos y materiales polímeros "antifouling" (que no se incrustan).

Sergio García, investigador del grupo Biofouling, ha explicado que el nuevo laboratorio marino está diseñado para ensayar materiales o recubrimientos bajo condiciones reales de exposición en cualquiera de las tres diferentes zonas de exposición (sumergida, mareas y salpicaduras).

En un comunicado, la UC explica que estos ensayos someten a los materiales a un entorno marino natural, cuyo objetivo principal es evaluar, estudiar y analizar los efectos del entorno marino real sobre los materiales y recubrimientos.

Los ensayos en ambiente marino real deben de tener una duración de un año para minimizar los efectos de las variables medioambientales relacionadas con los cambios de estación o geográficos.

La incrustación biológica y la corrosión continúan siendo unos grandes problemas en las estructuras marinas, y un factor importante para tener en cuenta en los análisis económicos de los buques y de todas las instalaciones marinas.

Así, las instalaciones marinas y buques actuales utilizan métodos "antifouling" basados en compuestos a partir de polímeros y biocidas que tienen un impacto medioambiental en el medio marino.

Estas tecnologías están basadas en la aplicación de un recubrimiento que interaccionan con el medio mediante la no adhesión del biofouling o la lixiviación para evitar la adhesión de los organismos.

Los ensayos podrían ser el inicio del desarrollo de nuevos recubrimientos con tecnología de esmaltado vitrificado para la aplicación en la obra viva de los buques y de las instalaciones marinas.

De esta manera, se reduciría el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono en los buques debido a la reducción de la resistencia a fricción del casco del buque que es producida por la adhesión biológica.

Así, estos nuevos recubrimientos reducirían los costes del mantenimiento y repintando de la obra viva de los buques cada cinco años y rebajarían los costes de fabricación y mantenimientos de las estructuras marinas.

Además, no usar pinturas convencionales reduciría la presencia de microplásticos y otros productos en el entorno marino.

 
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