01-07-2020 / 10:52 h EFE

Hasta qu punto la prisin permanente revisable produce un efecto preventivo?, inhibe al conjunto de la poblacin?, y a la persona que cometi un delito de este tipo de hacerlo nuevamente? Este es el factor interesante. Porque el retributivo, el expiatorio, est ah, pero no resulta suficiente.

El fiscal Alejandro Pazos, el que no pudo contener el sollozo y hoy se pregunta si este castigo sirve para disminuir en las estadsticas la frecuencia de este tipo de crmenes, respir con alivio el 6 de julio de 2017 cuando la magistrada presidenta de la seccin cuarta de la Audiencia de Pontevedra, Nlida Cid, impuso a un hombre de 42 aos una condena hasta entonces indita en Espaa.

Tres aos despus, la prisin permanente revisable sigue siendo una cuestin controvertida. Pazos intenta alejarse de ese debate porque, afirma, la misin del fiscal es promover la accin de la justicia desde la defensa de la legalidad vigente. Por ello se muestra prudente, aunque no elude su punto de vista personal al rememorar aquel proceso en el que ejerci como acusacin pblica.

David Oubel, aquel parricida de Moraa (Pontevedra), escuch en la sala que sobre l recaera la mxima pena privativa de libertad recogida en el Cdigo Penal desde hace ahora un lustro. El representante del Ministerio Pblico estaba convencido de que el procesado no tena escapatoria, cuenta en una entrevista con Efe, pero no poda verbalizar ese pensamiento porque nunca se sabe. Las vistas orales, a veces, son una moneda al aire, pero en ese caso yo tena claro que no, recuerda.

Aquella jueza dict sentencia in voce tras escuchar el veredicto unnime de un jurado al que le bastaron dos horas para deliberar. Los hechos probados ponen el vello como escarpias: el 31 de julio de 2015 las pequeas Candela, de 9 aos, y Amaya, de 4, fueron asesinadas con alevosa. Su padre, que las tena con l por el acuerdo establecido con la madre, Roco Viitez, tras el divorcio, les suministr un cctel de frmacos y las mat con una sierra radial. A la mayor, que trat de defenderse, lleg a atarla con cinta americana.

Roco Viitez, que quiere mantenerse alejada del foco meditico, recurri a Change.org para recabar firmas contra la derogacin de la permanente revisable. Una persona que comete un delito de esta ndole, qu otra pena se merece?, es la cuestin que dej por escrito en esa plataforma tras el doble crimen que conmocion al pas y que dej en ella un dolor irreparable.

- Pregunta: Usted se emocion. Todo el mundo se imagin entonces que era imposible no hacerlo.

- Respuesta: No entiendo las agresiones de ningn tipo pero sobre nios o ancianos me cuesta especialmente. Cuando son los hijos de uno, todava lo comprendo menos.

- P: Purgar por lo hecho, lo ve suficiente?

- R: No. Si al final la prisin permanente revisable no sirve para disminuir delitos de esa ndole, tampoco causa a uno una gran satisfaccin. Porque lo que se pretenda era que, de alguna manera, esa figura asustase mucho y que la gente dijese, no, yo esto no lo voy a hacer porque me enfrento a una pena que es muy rgida. La perspectiva cambia mucho respecto a otras. Esta hay que cumplirla a pulso.

- P: En todo caso, no podra verse ese efecto en el corto plazo, cierto?

- R: No. Para ver si ese efecto lo produce, hara falta mucha perspectiva. Cinco aos no sirven. Incluso de los delitos de 2019 y 2020, todava estn en curso las investigaciones. Habra que esperar ms tiempo

- P: Usted vislumbra un escenario en el que no haya margen para ello porque se declare su inconstitucionalidad?

- R: Personalmente, que eso ocurra as lo veo difcil. Que el Tribunal Constitucional decida expulsarla del ordenamiento jurdico sin ms, me refiero. Que la matice y ate un poco en corto, puede ser. En algn libro de Derecho Penal he visto que de ella se dice que habilita al Estado para mantener de por vida a una persona en un centro penitenciario al estilo de la cadena perpetua americana. Eso no es as. Para eso habra que suprimir los lmites mximos de cumplimiento. Lo que tiene de caracterstico la prisin permanente revisable, ms que la indefinicin en la duracin, es la rigidez. No pueden pedir permisos hasta que llegan a un determinado tiempo de cumplimiento que es bastante, bastante, avanzado.

- P: Otro penado, aunque sea a treinta y pico aos, s puede solicitarlos a partir de la mitad.

- R: S, aunque no es normal que se les conceda. En el caso de la permanente revisable los lmites son muy rgidos, y ah est el quid de la cuestin en el tema de su compatibilidad con el texto constitucional. Puede alegarse que tiene que valorar el sistema penitenciario y no el legislador de manera anticipada. Pero como no elimina la posibilidad de una cierta reinsercin, solo que la difiere en el tiempo, a lo mejor efectivamente se puede concluir que es compatible.

- P: Con algunos condenados a penas privativas de libertad largas se tiende a no dejar que disfruten del tercer grado hasta prcticamente las dos terceras o casi cuartas partes de la pena.

- R: Efectivamente, salvo supuestos excepcionales en los que se demuestra que evolucionan favorablemente y los centros penitenciarios confirman que ha habido un cambio radical. Si hablamos de una persona con trastornos asociados a psicopatas no es fcil. No es como en el caso de otro tipo de delitos emocionales o circunstanciales. La psicopata suele anular la capacidad emptica de la persona, lo cual dificulta un tratamiento psicolgico y reeducativo. Y lo cierto es que los penados por los delitos incluidos en el primer apartado de la prisin permanente revisable prevista para los asesinos (vctimas menores de 16 aos o personas vulnerables en el aspecto ms amplio de la palabra) los sujetos activos son personas que estn muy cerca de un cuadro psicoptico o narcisista.

- P: Es ese ataque indiscriminado a personas frgiles el que tiene un rechazo muy importante entre la propia poblacin reclusa.

- R: S, pero afortunadamente el porcentaje de psicpatas no es muy alto y por ello su atencin y tratamiento penitenciario genrico se puede desarrollar en centros penitenciarios en los que se potencian sus posibilidades formativas, acadmicas y educativas.

- P: Tuvo que consultar mucho la normativa en ese juicio que lleg despus de dos aos de instruccin y que encontr fcil desde el punto de vista tcnico?

- R: Perplejidad creo que es la palabra para definir el inicio. Por lo truculentos que son este tipo de casos, bsicamente. Me preocupaban las posibles nulidades. El asunto en s mismo era bastante sencillo, desde el punto de vista de la investigacin no planteaba grandes problemas pues haba demasiadas pruebas biolgicas. Mi preocupacin era, por ejemplo, que la cadena de custodia no se perdiese. Que se pudiera encontrar algn motivo de nulidad y diese al traste con todo, etctera.

- P: Uno nunca piensa que, como artfice de la acusacin pblica, que le va a tocar lidiar con una pena tan reciente, supongo.

- R: No. Me pas como cuando estudi el delito de rebelin en su da para la oposicin, que pens, total, este delito Lo mismo ha ocurrido con el coronavirus. Mucha gente deca que iba a venir una pandemia pero en definitiva uno nunca sabe por dnde va a llegar el tiro.

Hubo que centrarse en que nada se estropease, bsicamente. Por el resto, no era como otros delitos donde hay que construir sobre indicios porque no existe una prueba directa. La calificacin fue elaborada con mucho detenimiento para procurar que no quedase ni un cabo suelto.

- P: El tema psiquitrico cobr gran protagonismo. El doble filicida encajaba, segn los distintos peritos, en el perfil de criminal psicpata.

- R: Eso concluyeron. Era inevitable pensar que no poda ser tan sencillo, que no hubiese algo que se te hubiese escapado y te llevase a cometer un error. Pero el tema de autora era muy claro y los psiquiatras descartaron cualquier alteracin de las bases de la imputabilidad. Ni patologa ni trastorno que pudiese afectar a su estado mental.

 
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