08-06-2020 / 11:40 h EFE

Investigadores de la Universidad de Córdoba han combinado estiércol de pollo, residuos de olivar y paja de cereal para obtener abono estable y de calidad, con beneficios económicos y ambientales.

El trabajo ha vinculado estiércol de gallina, un residuo conocido como gallinaza que hay que tratar adecuadamente por motivos medioambientales, con subproductos de dos cultivos predominantes en la provincia cordobesa, como son el olivo y el cereal, según informó la Universidad de Córdoba.

Así se genera un abono orgánico resultado de la valorización a través del proceso de la degradación controlada de residuos orgánicos mezclando residuos orgánicos sólidos.

Para evitar el mal olor en el abono se incluyó un tratamiento fermentativo de la mezcla previa al proceso de degradación controlada que facilitó la descomposición de la materia orgánica y minimizó las emisiones olorosas.

La combinación de la degradación controlada y la fermentación ha permitido obtener un producto final higienizado, estable y de calidad con el consiguiente beneficio ambiental y económico que se deriva de la valorización de residuos.

Esta solución a la gallinaza y a los residuos del olivar y la paja ha sido desarrollada por un equipo de investigación multidisciplinar de la Universidad de Córdoba liderado por el Grupo de Ingeniería Química, bajo la dirección María Ángeles Martín, y con la participación del investigador Adolfo Peña Acevedo, del Grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola.

 
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