09-11-2019 / 12:30 h EFE

Más de 4.000 personas, entre devotos y organizadores según el Arzobispado de Granada, han asistido en este sábado a la beatificación de María Emilia Riquelme y Zayas, conocida como madre Riquelme, fundadora del Centro Eucarístico de Palma, situado en la calle de la Calatrava.

Riquelme y Zayas, que nació en Granada en 1847, fundó el Instituto de las Misioneras del Santísimo Sacramento y de la Beata Virgen María, llamadas "Riquelminas" en honor a su fundadora.

La ceremonia, presidida por la imagen de la Archicofradía del Santísimo Rosario y el cuerpo de María Emilia ante el altar donde ha sido proclamada beata, ha contado con otras comunidades de hermanas y peregrinos procedentes de Palma, Madrid, Barcelona, Pamplona, Cáceres y Segovia.

El acto de beatificación ha tenido lugar en la catedral de Granada y ha sido presidido en representación del Vaticano por Angelo Becciu.

Becciu, prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos ha encabezado junto a dos cardenales, dos arzobispos, siete obispos y dos obispos auxiliares la concelebración de una ceremonia que ha contado con un total de 120 sacerdotes y a la que también ha asistido el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

En una fría mañana de otoño, el acto de beatificación de la fundadora de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, que tienen en Granada su casa madre, ha estado representado por doscientas hermanas de la congregación procedentes de los países donde estas misioneras están presentes, como Portugal, Brasil, Bolivia, Colombia, Estados Unidos, México, Angola y Filipinas.

En el denominado “rito de beatificación”, se ha dado lectura a la carta apostólica en la que el Papa Francisco inscribe en el Libro de los Beatos a Riquelme y Zayas.

Posteriormente, durante el canto de aclamación, se ha descubierto una “gigantografía” (póster a gran formato) de la nueva beata, han tañido las campanas de las iglesias de Granada y las reliquias de Riquelme y Zayas, contenidas en una urna transparente, han sido llevadas en procesión hasta ser colocadas cerca del altar.

El colombiano Nelson de Jesús Yepes, cuya curación de una pancreatitis severa con pronóstico de muerte es el primer caso reconocido por la Iglesia como milagro por intercesión ante Dios de María Emilia Riquelme, también ha asistido al acto junto a su esposa, Aldanari Molina.

La nueva beata pasó por varias congregaciones hasta crear la suya y obtener la aprobación papal y, a los noventa años, pudo ver cómo su fundación llegó a Brasil y más tarde a Portugal.

María Emilia Riquelme y Zayas murió a los 93 años en Granada el 10 de diciembre de 1940.

 
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