20-09-2019 / 16:21 h EFE

Las cámaras de la M-50 no muestran con claridad cómo comenzó a circular en sentido contrario el kamikaze que el pasado domingo provocó un accidente mortal, aunque los investigadores sospechan que lo hizo premeditadamente, mientras su letrado sostiene lo contrario y confía en que vuelva a quedar libre.

Fuentes de la investigación han explicado a Efe que el presunto kamikaze, Kevin C.B., de 24 años, no ha colaborado con los agentes, ya que en el lugar del accidente estaba herido y aparentemente inconsciente, y en el hospital tampoco contestó a sus preguntas.

Tras el accidente, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Coslada le dejó en libertad, aunque imputado por homicidio imprudente, pero la Fiscalía solicitó ayer jueves que ingresase en prisión por un posible homicidio doloso tras conocer las pesquisas de los investigadores, que apuntan a que pudo empezar a conducir en sentido contrario voluntariamente y no por un error, según las fuentes.

El juez que estaba de guardia en Plaza de Castilla le envió a prisión provisional comunicada y sin fianza, investigado por un delito de homicidio doloso, otro delito de conducción bajo los efectos el alcohol y un tercero de conducción temeraria con desprecio a la vida de las personas.

Las fuentes han explicado que la revisión de las cámaras de Tráfico que hay en la zona de la M-50 en la que se produjo el accidente no permiten ver con claridad cuándo comenzó a circular el presunto kamikaze en dirección contraria y durante cuántos kilómetros los hizo, aunque sí captan a lo lejos un coche circulando al revés.

Los investigadores continúan aclarando las circunstancias de aquel choque, en el que murió un joven de 20 años, Víctor L., que se dirigía a trabajar y que, según ha publicado "El País", chocó con el vehículo de Kevin después de que éste condujese por la M-50 de manera errática hasta que se paró en el arcén y giró sobre sí mismo para empezar a conducir en dirección contraria, según el relato de una testigo que se cruzó con él.

En cuanto a los efectos personales del fallecido, que según su familia pudieron ser robados, los investigadores solo saben que, cuando llegaron, el fallecido no tenía documentación personal encima ni la encontraron en las cercanías, algo que no es extraño cuando ocurre un choque violento, en el que las pertenencias pueden salir despedidas.

Este viernes, tras la primera noche en prisión de Kevin, su letrado ha asegurado a Efe que el joven no tuvo intención de hacer daño a nadie y está "tremendamente abatido y arrepentido", y confía en que "esa falta total de intencionalidad" quede demostrada ante el juez de Coslada que instruye el caso, que en unos días decidirá si debe de seguir o no en prisión mientras avanza la investigación.

La defensa ha incidido, en declaraciones a Efe, en que no existe riesgo de fuga, ya que Kevin estuvo libre -ingresado en el hospital pero sin vigilancia- cuatro días hasta su arresto ayer jueves, y el hecho de que el delito que le imputa la Fiscalía tiene una alta pena no conlleva necesariamente que esté en prisión preventiva.

Ha subrayado su arraigo familiar en Madrid, donde su familia lleva más de 30 años y él nació, y que la mayoría de los conductores que se ven implicados en un accidente de tráfico no van a prisión, e incluso la mayoría de los acusados de homicidio imprudente al volante tampoco lo hacen.

Ha precisado que Kevin se acogió a su derecho a no declarar en el hospital porque cuando lo intentaron le acaban de subir de la unidad de reanimación tras haber sido intervenido y no se encontraba bien.

 
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