09-08-2019 / 14:51 h EFE

En taparrabos y con grafitis ancestrales. Así recibe Píñar a los alrededor de mil visitantes que participan este viernes en su tradicional "Fiesta de la Prehistoria", una jornada que incluye tapas paleo y fuego hecho por fricción con la que este municipio de Granada busca atraer un turismo histórico.

Abalorios de hueso, pieles simuladas, guerras de clanes y el pago en europiedras forman parte del señuelo con el que Píñar, un municipio de poco más de 1.100 habitantes de Granada, pretende cazar turistas.

Esta localidad aferrada a su historia duplica cada primer viernes de agosto su población para viajar hasta un pasado Neanderthal con la "Fiesta de la Prehistoria", un recurso al estilo "Picapiedra" que nació para presumir de su Cueva de las Ventanas, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento natural de Andalucía.

La concejal de Fiestas de Píñar, Silvia Villalta, ha explicado a Efe que el municipio mantiene este peculiar celebración para dar a conocer los registros prehistóricos de su entorno y convertirlos en motor turístico y económico.

Y lo dice vestida, al igual que el resto de la corporación municipal y los funcionarios, siguiendo los cánones de moda prehistóricos porque en este pueblo nadie se libra hoy del más puro estilo "animal print".

El programa de este año ha arrancado con talleres prehistóricos para aprender lo básico de cualquier troglodita, desde el tiro con arco a la elaboración de jabones naturales, y ha ofrecido una visita teatralizada a la Cueva de las Ventanas.

El Ayuntamiento ha estrenado este 2019 una coreografía de danza urbana troglodita antes de ofrecer una exhibición de encendido de fuego por fricción, una forma de poner las ascuas a la barbacoa al más puro estilo de antaño y gratuita para los que corretean por el pueblo en taparrabos.

La "Fiesta de la Prehistoria" cumple 17 años y, a falta de fotos para no caer en anacronismos, los participantes han realizado un enorme grafiti simulando las mismas técnicas de los primeros pobladores protagonizado por un tigre de dientes de sable.

Enmarcada en la semana cultural de la localidad, esta fiesta se centra en la promoción turística de la Cueva de las Ventanas, un monumento natural enclavado en Píñar que sirve de excusa para mirar al pasado.

Píñar ha reeditado sus "europiedras", la unidad de pago durante la jornada en comercios del pueblo, una moneda de cerámica con el mismo valor que el euro y que sirve para pagar esas carnes "paleo" que compiten en la ruta de la tapa local.

Tras el atracón de carne con hierbas aromáticas previsto para el almuerzo, Píñar celebra su "guerra de clanes", una especie de olimpiadas prehistóricas en las que los vecinos compiten para demostrar la destreza en el tiro con arco, habilidades de caza con flechas y otras "ligas " de la época Neandhertal.

Con esta iniciativa, este municipio granadino difunde los valores de su pasado prehistórico y presume de su Cueva de las Ventanas, uno de los ejes turísticos de Píñar y que visitan cada año más de 30.000 personas.

Se trata de un enclave catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento natural de Andalucía y la única cueva de sus características que existe en el país con gran parte de su recorrido acondicionado para cualquier tipo de visitante.

 
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