05-06-2019 / 18:10 h EFE

Miguel Poveda lleva 30 años cantando y lo celebra con el Disco de Oro que acaba de lograr con "El tiempo pasa volando", un hito tan codiciado como clara tiene la ambición de llegar a nuevos públicos con su arte: "nunca haría nada en lo que no me reconociera, me estaría prostituyendo".

Poveda (Badalona, Barcelona, 1973) ha presentado este miércoles en Madrid el difícil logro de vender 20.000 copias físicas de un disco, algo que también consiguió con "Artesano": "el flamenco no suena en las radios y tenemos que resignarnos por eso celebro mucho haber conseguido esta cifra", explica en una entrevista con EFE.

El barcelonés, padre por gestación subrogada de Ángel, un niño de 4 años que le tiene el alma enamorada y al que no le importaría darle hermanos, se ha rodeado hoy de amigos y periodistas en un céntrico madrileño para celebrar la "gesta" y agradecer a su público su fidelidad y que le sigan en cada una de las cosas que hace.

"Terminé el año como quería, cerrando la trilogía abierta con 'EnLorquecido' (2018). Me hubiera gustado sacar los tres juntos pero ahora estoy contento porque toda la atención se la llevó Lorca", relata.

"El tiempo pasa volando", autoeditado (Carta Blanca Records), es un disco doble que incluye un CD dedicado a "puro flamenco", grabado íntegramente en casa de José Quevedo Bolita, y otro a los temas que escuchaba en su casa cuando tenía 10 años y le daba vergüenza decirle a sus padres que se moría por cantar.

Bambino, El Pescaílla, Lole y Manuel, Los Chichos, Parrita, Manzanita y Tijerita son sus referentes, a los que imitaba una vez y otra y que ahora reviven en este trabajo, en el que Poveda ha tenido la sensación de que volvía a su habitación de Badalona, donde soñaba con que se convertía en uno de ellos.

De entre todos, su "ídolo" era José Soto Cortés "Tijeritas" (1964): "me caló de una manera...", recuerda sobre el malagueño, al que puso el mote Camarón porque decía que no terminaba nunca ninguno de sus cantes.

"Lo que he querido con este disco es enseñar cuál había sido mi punto de partida; que quien me sigue descubriera al Miguel de los inicios, por eso lleva un libreto con fotos mías de mi infancia y adolescencia. He sobrevivido a todo, está claro, pero quería mostrar cómo había sido el camino", resume.

Hizo el disco con mucha ilusión, con la que pone siempre en todo lo que emprende y nunca se le pasó por la cabeza el éxito que ha tenido: "eso del Disco de Oro es algo muy complicado en tiempos digitales", subraya,

A Poveda le queda "mucho" por hacer y le encantaría cantar "algo" con Francisco Céspedes pero también llevar adelante un proyecto con niños desfavorecidos, compartir con ellos música y "luchar por la justicia y la paz".

Le gusta gustar, que la gente disfrute con su trabajo y llegar a nuevos públicos pero con una línea roja muy clara: "no voy a hacer cualquier cosa porque lo primero, lo que manda, es el arte. Me reconozco en todo lo que he hecho, soy yo. Nunca me vestiría de rapero porque fuera eso lo que se lleva. No lo siento, no me gusta".

"Quiero que se interesen por mi música, que el público disfrute con García Lorca, con Cernuda o con Emilio Prados, aunque también me guste divertirme, bailar y este disco es para pasarlo bien", declara el ganador de la Lámpara Minera del Festival del Cante de las Minas de 1993.

Seguirá con la gira de "El tiempo pasa volando" este verano pero "un poco" más tranquila, con actuaciones en Valladolid, Barcelona y Málaga, entre otros sitios, y no se pondrá con el que será su nuevo trabajo hasta dentro de un tiempo: "necesito estar un tiempecito en barbecho", añade riéndose.

 
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