22-09-2018 / 20:00 h EFE

Decenas de responsables de la sociedad civil procedentes de países como Marruecos, Egipto, España o Italia reivindicaron hoy su papel como motor del cambio durante el fórum internacional "Movimientos sociales juveniles en el Mediterráneo", organizado por la Red Alternativa de Jóvenes tunecinos (RAJ).

Esta primera edición del foro, que pretende establecerse como referencia del activismo social en el Mediterráneo, contó con la presencia de la diputada de En Comú Podem en el Congreso Sònia Farré, que compartió su experiencia bajo el lema "El Movimiento Podemos: de las calles al Parlamento".

En declaraciones a Efe en la capital tunecina, Farré apostó por el intercambio horizontal de experiencias entre los diferentes movimientos sociales, al margen de los lazos oficiales bilaterales, que se cimente en la humildad, sin aspirar a dar lecciones.

"Podemos compartir y comparar, más que aportar, ver las ventajas y los inconvenientes de los dos procesos, Túnez y España. En ambos tuvimos reclamaciones sociales en las calles que se canalizaron de manera diferente. Nosotros podemos aportar cómo hemos trabajado desde las instituciones", afirmó.

"Lo importante es no perder la conexión con la realidad de la que venimos. Hay personas en las instituciones que están muy alejadas de las vidas sobre las que legislan y esto es preocupante", insistió Farré.

Al hilo de este argumento, Farré recordó que "En Comú Podem" se equipan de "mecanismos y códigos éticos para limitar el número de veces que se puede repetir en las legislaturas, para que no se convierta esto en una profesión, sino en una vocación".

En la misma línea, el resto de intervinientes defendieron la necesidad de que exista este tipo de movimientos de la sociedad civil.

No sólo para responder a unas reivindicaciones sociales en el país, sino para defender una lucha trasnacional sobre otras cuestiones como los derechos de las mujeres, el racismo o la migración entre otros, coincidieron.

"La experiencia de los jóvenes tunecinos durante la primavera árabe nos enseñó mucho", declaró Allesandro Cesa, miembro de la Unión de Activistas Italianos

"Nos dimos cuenta de que, si apuestas con fuerza por una propuesta que sea patrimonio de todos, se puede crear un cambio real en toda la sociedad y no sólo en la educación", agregó.

Cesa, muy crítico con la política migratoria del gobierno italiano, insistió en que "es importante crear un movimiento de unión de todo el norte de África con respecto a la migración, que siempre ha sido criminalizada y que expulsa a las personas por el simple hecho de tratar de buscar un futuro mejor en Europa".

Youssef Chedly, uno de los miles de jóvenes tunecinos que participaron en la llamada primavera árabe que puso fin a 23 años de dictadura de Zine el Abidine Ben Ali, señaló que tras el éxito, que fue imitado con menor fortuna en países como Egipto, Marruecos o Libia, hace falta seguir evolucionando.

"Nos toca aprender a nosotros nuevos métodos. En Francia está el partido la Francia Insumisa, en Grecia estaba Syriza, en España está Podemos (...) Hasta ahora en Túnez no hemos tenido un movimiento así", explicó este activista e investigador en política.

"La mayoría de la juventud se considera apolítica y no está interesada, algo que forma parte de la estrategia del poder para seguir dominando. Sensibilizar a los jóvenes es nuestra tarea principal: la esencia de la juventud es ser revolucionaria", concluyó Chedly.

 
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