08-04-2018 / 22:59 h EFE

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, recluido desde anoche en la celda en Curitiba en la que purgará doce años de prisión por corrupción, tan sólo se encontró con uno de sus abogados el primer día de prisión, mientras que sus partidarios tuvieron que acampar a unos 200 metros.

Lula quedó totalmente aislado en la celda especial de 15 metros cuadrados que le fue improvisada en la sede de la Superintendencia de la Policía Federal en la sureña ciudad de Curitiba y, fuera de los guardias, su único contacto fue con Cristiano Zanin, uno de sus abogados, según un comunicado del Partido de los Trabajadores (PT).

Su celda está totalmente aislada de la de otros condenados por el escándalo de corrupción en la petrolera Petrobras, incluyendo algunos que le incriminaron, como el empresario Leo Pinheiro y su exministro de Hacienda Antonio Palocci.

"Él durmió tranquilo y no fue maltratado por los agentes del lugar. Permanece sereno y tranquilo", según la nota del partido que ayudó a fundar en 1980 y que ha convocado manifestaciones en todo Brasil para exigir la puesta en libertad de quien lidera todos los sondeos de intención de voto para las elecciones presidenciales de octubre.

De acuerdo con el comunicado, Zanin le acompañó durante un largo período de tiempo en la celda antes de tener que abandonar el edificio, al que tenía previsto regresar la tarde de este domingo.

Pese a los líderes políticos que han comenzado a concentrarse en Curitiba y a los que anuncian viajes para los próximos días, las visitas en los primeros días estarán restringidas a los abogados.

La celda, que cuenta con una cama individual, una mesa y un baño privado, fue equipada hoy con un televisor, autorizado por la Justicia y que el expresidente pidió para poder ver el partido este domingo de su equipo de corazón, el Corinthians, que se medía por la final del Campeonato Paulista con su histórico adversario Palmeiras.

Como el edificio policial fue totalmente bloqueado, los únicos que accedieron, fuera de policías y guardias, fueron los mensajeros de la empresa que abastece los alimentos de los presos y que llevaron café y pan con mantequilla para el desayuno, y arroz, habas, pasta y carne para el almuerzo.

El PT anunció que realizará una vigila permanente en las inmediaciones del edificio policial tanto para exigir su liberación como para defender su derecho a disputar las elecciones presidenciales.

Pero como la sede de la Policía Federal amaneció cercada y con agentes controlando los accesos en un perímetro de 100 metros tras los disturbios de la noche del sábado que causaron nueve heridos, los simpatizantes de Lula tuvieron que improvisar su campamento para la vigilia a unas dos calles.

"Ya están siendo programadas hasta visitas de líderes internacionales" al campamento, según el PT.

"Hasta el día en que Lula salga, miles de personas pasarán todos los días por un lugar que se convertirá en el marco de peregrinación para todas las personas de Brasil y del mundo que luchan por justicia, democracia y respeto a los derechos fundamentales", agrega el comunicado.

"Lula libre", así bautizó la militancia reunida en un cruce del barrio de Santa Cândida, en Curitiba, el improvisado cuartel que comenzó a tomar forma la mañana de este domingo con la distribución de tareas y la instalación de las primeras carpas.

En el campamento, animado por la tarde con un concierto de la cantante Ana Cañas, se esperaba la llegada este domingo de unos 30 autobuses de distintas partes de Brasil cargados de seguidores del dirigente obrero que se transformó en presidente, pero la Policía cifró los manifestantes en unos 700 a comienzos de la tarde.

"Estamos en vigilia permanente por la libertad de Lula. Mientras él esté, nosotros nos quedaremos", aseguró a Efe Vanda Santana, miembro de la ejecutiva paranaense del Partido de los Trabajadores.

El campamento en Curitiba se complementa con otro que también comenzó a ser montado cerca de la Corte Suprema, en Brasilia, para presionar a los magistrados que esta semana podrán analizar un nuevo recurso que puede favorecer a Lula.

La propia defensa admitió que la estrategia ahora es presentar un recurso extraordinario exigiendo la libertad ante el Tribunal Superior de Justicia y otro ante la Corte Suprema.

La entrega de Lula a la Policía en Sao Paulo y su reclusión en Curitiba puso fin a la tensa situación generada desde que el juez federal Sergio Moro ordenó el jueves su detención.

Tras casi 48 horas atrincherado en el sindicato en el que empezó su carrera política y 26 horas desde que concluyó el plazo que le había dado la Justicia para entregarse, el antiguo líder sindical se entregó a la Policía la noche del sábado.

Esta es la primera vez en la historia de Brasil que un expresidente es encarcelado por un delito común, pues otros lo han sido pero por motivos políticos.

 
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