14-02-2018 / 14:50 h EFE

Los médicos forenses que han declarado hoy en el juicio contra un hombre que supuestamente abusó sexualmente de su empleada han certificado que la víctima presenta un "trastorno de estrés postraumático" que ha derivado en un "transtorno alimenticio" por el que a día de hoy ella sigue ingresada.

Los facultativos han declarado como peritos ante la Audiencia Provincial en la segunda sesión del juicio celebrado hoy contra Héctor P.B., acusado de abusar sexualmente de su empleada aprovechándose de su cargo como capataz de una empresa de limpieza viaria de Leganés hasta en cuatro ocasiones entre finales de 2014 y principios de 2015.

La psicóloga que trató a Raquel hasta en 96 sesiones en el Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) a partir de la denuncia y hasta 2017, ha certificado que la víctima "tuvo y tiene un trastorno de estrés postraumático concluyente con una víctima de abuso sexual".

Ha añadido la perito que esta víctima presenta un perfil de especial vulnerabilidad, un tipo de personalidad que los agresores sexuales suelen elegir para sus abusos y que este estrés ha derivado en un trastorno alimenticio por el que en agosto de 2017 la remitió a un centro especializado en Ciudad Real, donde permanece ingresada.

Los psiquiatras que atendieron a Raquel más tarde han señalado que no existe ningún antecedente de que ella hubiera requerido tratamiento psicológico antes de los hechos, y que la víctima presentó, según su evaluación, un trastorno mixto ansioso-depresivo, cuadro de menor intensidad porque ya había recibido tratamiento con medicación.

A preguntas de la defensa sobre el motivo por el cual la víctima tardó tanto en denunciar a su supuesto agresor, otros peritos de la Clínica Médico-Forense de Madrid han explicado que según su evaluación, se debe a que su padre trabajaba en la misma empresa y que ella temía por la economía de su familia; es decir, por no causar "males mayores".

Tras la fase pericial, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones y la fiscal ha pedido una sentencia condenatoria para Héctor P.B., además de que "no se dé la vuelta a la tortilla" al intentar hacer creer a la sala que la víctima ha inventado la acusación para no perder su trabajo cuando es precisamente este temor el que la impidió denunciar los hechos antes.

La defensa, por su parte, pide la libre absolución de Héctor P.B., al que considera inocente al no haber sido probado, según el letrado, que los trastornos psicológicos que presenta la víctima hayan sido provocados por un abuso sexual y, en el caso de que así fuera, que tal abuso haya sido perpetrado por su representado.

Héctor P.B., en ejercicio de su derecho a tener la última palabra, ha expresado que en sus 42 años de vida él nunca ha tenido problemas con nadie y se ha definido a sí mismo como "un padre de familia felizmente casado y con tres hijos" con "resultados extraordinarios" en su trabajo.

El Ministerio Fiscal pide para Héctor P.D. ocho años de cárcel por un delito continuado de abuso sexual con prevalimiento de superioridad, una orden de alejamiento de la misma duración y 6.000 euros de indemnización para la víctima por perjuicios morales.

El juicio queda así visto para sentencia.

 
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