14-01-2018 / 11:49 h EFE

La investigadora zaragozana Susana Gota, galardonada con la Legión de Honor en Francia, afirma que a pesar de los incidentes en Fukushima o Chernobil "no hay que demonizar a la energía nuclear" porque lo ideal en el futuro sería combinar esta energía con fuentes renovables que contaminan menos y economizan más.

La falta de oportunidades en España no fue lo que llevó a está física a dejar su ciudad natal e irse al extranjero a buscarse la vida y desde París, en una entrevista con Efe, explica que esta condecoración ha sido todo un logro en su trayectoria y supone un reconocimiento a las mujeres científicas que, como en su caso, "han servido a la colectividad, pensando en el interés común más que en sus propias carreras".

Hace ya más de 30 años, decidió acabar en Grenoble (Francia) la carrera que estaba cursando en la Universidad de Zaragoza y ahora, gracias a esa decisión y a una vida dedicada al estudio de las energías alternativas y la energía nuclear, ha recibido la más alta distinción en Francia, la Legión de Honor.

La República francesa concede esta distinción por méritos extraordinarios realizados dentro del ámbito civil o militar, independientemente de la procedencia y popularidad de la persona, tres veces al año.

Actualmente, esta zaragozana compagina su trabajo en el Comisariado de Energía Atómica (CEA) con el del Alto Consejo de Evaluación Científica (Hceres), desde donde enviaron su candidatura para esta condecoración a la que aspiraban más de 300 personas.

Su aportación a las Infraestructuras de Investigación no ha sido poca, lo que explica que a sus 51 años sea una de las personas más jóvenes en recibir este galardón. Y una de las pocas mujeres que lo tienen.

Estuvo tres años en el Ministerio francés de Educación Superior e Investigación, donde ayudó a redefinir la trayectoria financiera y estratégica de este órgano, y fue representante de Francia en el Foro Europeo de Infraestructuras de Investigación en la Comisión Europea, explica Gota.

Esta actividad científica y profesional le ha dotado de los conocimientos suficientes como para afirmar que "no hay que demonizar a la energía nuclear" porque, según considera, "esta no es perjudicial para el clima, ya que no produce ni gases de efecto invernadero ni CO2 y es barata".

Gota apunta que el peligro real de la energía nuclear radica en los desechos o residuos radiactivos que desembocan en situaciones como la de Fukushima o Chernobil, catástrofes que considera que fueron, en el primer caso, "un error de concepción heredada de malas decisiones" y, en el segundo, "una experiencia, y no un accidente, derivada de la supresión de algunas seguridades".

Su apuesta es "hacer un mix energético que combine fuentes de energía renovables con la nuclear" porque permitiría "consumir menos y economizar más". Ahora bien, la zaragozana destaca que lo que hay que tener presente a día de hoy es "la falta de concienciación" que existe en algunos países como China o la India.

De esta forma, dice, "de nada sirven" los esfuerzos que se hagan en Europa y en algunas zonas de América si en otros países se está produciendo "energía sucia que contamina más".

Gota explica que cada país debe buscar las soluciones más eficaces que permitan la transición hacia energías más renovables a partir de los recursos de los que dispone en su territorio.

Según recalca, en España "lo están haciendo bien" porque hay energía hidráulica, eólica o solar, por lo que los recursos están equilibrados en comparación con otros como Alemania.

Ahora bien, aunque esta zaragozana no forme parte del tópico de fuga de cerebros, Gota sí considera que en su país natal hacen falta "más plazas y más medios" en el campo de la investigación.

Por ejemplo, la investigadora propone crear en las universidades "puestos de trabajo para gente de alto nivel como se hace en los centros franceses, en los que se paga un salario consecuente, dan clases y además tienes grupos de investigación en marcha".

Bajo su punto de vista, un tema de estudio interesante serían las energías alternativas enfocado a baterías o acumuladores para guardar la energía porque, según asegura, el problema principal que bloquea es que la energía "no se puede almacenar".

Gota echa de menos la cercanía de la gente española y el sol de Zaragoza, pero por el momento su vida profesional y personal seguirá estando en la ciudad del amor, en París, donde hace unos cuantos años precisamente encontró a su marido con el que ahora tiene una hija de 20 años que estudia ingeniería.

 
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