13-11-2011 / 12:20 h EFE

El suicidio (o asesinato) del director de Urbanismo de la Generalitat es el punto de partida de la novela "Catalonia Paradís", con la que el escritor barcelonés José Vaccaro quería "denunciar a través de la ficción" los entresijos que esconde el mundo del urbanismo en el ámbito municipal.

En una entrevista concedida a Efe, José Vaccaro ha confesado que quería "escribir algo referente a un tema que conocía muy bien, pues soy arquitecto, abogado y funcionario, y explicar la trastienda que se mueve detrás de este mundo".

El desencadenante de "Catalonia Paradís" (Neverland Ediciones) es la recalificación de 300 hectáreas de suelo calificadas de sistema aeroportuario en el Área Metropolitana de Barcelona, que dejan de ser necesarias como zona de servicio del aeropuerto y se convierten en espacio urbanizable para construir 20.000 viviendas y equipamientos comerciales privados.

Vaccaro advierte que "sin ser exacto a la realidad, algo parecido ha ocurrido" y añade: "cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia".

Señala que en una operación de este tipo "recalificar un espacio de 300 hectáreas significan unos beneficios de unos 5.000 millones de euros".

El autor, que con este libro ya ha escrito cuatro novelas, comenta que "la trampa del urbanismo está en forzar esas recalificaciones y saber que se van a producir, porque cuando esos terrenos son aeroportuarios no valen nada, pero si sabes que van a ser urbanizables y los compras antes el beneficio es exponencial".

La trama de la novela se desarrolla a partir del encargo que la viuda del director de Urbanismo realiza al investigador Juan Jover, un "conseguidor", es decir, "el personaje que hace de intermediario entre los promotores urbanísticos y los políticos para lograr recalificaciones, concesiones, licencias o autorizaciones", aclara.

Los despachos del gobierno de la Generalitat, la estructura de poder de los partidos políticos y Andorra son algunos de los escenarios por los que discurre la novela, que también muestra los bajos fondos de Barcelona o la zona alta burguesa.

Lamenta Vaccaro que la figura del funcionario municipal haya perdido respeto en la parcela en la que antes se le respetaba: "Se ha creado una casta política con una información que ningún funcionario tiene capacidad de contrarrestar".

Para el autor, la corrupción se sustenta en tres patas: "la administración política, el mundo empresarial y el 'conseguidor', que acaba trasegando con los 'bocadillos', paquetes de billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico y atados con una goma elástica".

El gran problema, plantea Vaccaro, es que "cuando un empresario encuentra a un corrupto se siente seguro, y en paralelo algunos alcaldes han tendido a confundir la función que desempeñan con su persona y se acaban creyendo que el poder son ellos".

Autor de las novelas "Ángeles negros", "La granja" y "La Vía Láctea", el escritor ha preferido denunciar la corrupción urbanística a través de la ficción pues "el ensayo llega a muy poca gente y es frío, mientras que la novela permite introducir el atractivo de una trama de intriga".

Vaccaro asume que sus novelas son "políticamente incorrectas", pero piensa que "entre los escritores hay mucho miedo a meterse con el poder y, de este modo, podemos leer crímenes cruentos, sexo a punta pala, pero ninguna crítica al poder, por que al final el mundo de la cultura vive mucho de las subvenciones".

 
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