10-09-2011 / 11:10 h EFE

Guallart, elegido por el alcalde Xavier Trias para dirigir el urbanismo de Barcelona en los próximos años, reconoce, no obstante, en una entrevista a Efe, la dificultad de este reto, ya que las Ramblas son un "icono mundial", a la altura casi de Times Square en Nueva York, Piccadilly Circus en Londres o la plaza del centro Pompidou (Beaubourg) en París.

"Son lugares tan importantes en el imaginario colectivo, que es muy complicado restringir las actividades; lo importante es que las que se hagan sean de más calidad. Que venga mucha gente es bueno, pero hay que ordenarlo sin transformarlo en una escenografía", indica este arquitecto, para quien el hábitat urbano no puede estar dirigido a satisfacer principalmente las necesidades del turista.

En este sentido, señala que hay ciudades a las que Barcelona "no se debería parecer", y pone el ejemplo de Roma, ya que según Guallart, en la capital italiana hay zonas tan sobreexplotadas por el turismo que "ya no parecen una ciudad sino un parque temático", algo que también ocurre, dice, en Venecia.

"Debemos alejarnos de la tentación de comercializar cualquier rincón de Ciutat Vella y del Eixample. No me gusta la clara sobrexplotación del centro. Como residente me sorprenden estas situaciones. La ciudad ha cedido este espacio público en exceso para el turismo, pero que claramente va mal, porque un tipo de turismo aleja a otro", insiste.

Uno de los retos para descongestionar las Ramblas de turistas y hacer que los residentes vuelvan a pasear por ellas es generar nuevos polos de atracción. "Hay barrios que a veces parece que no sean Barcelona, porque han sido desfavorecidos; se debe actuar e invertir en ellos y pensar en estas zonas periféricas con la misma intensidad", explica, Guallart afirma que "la mejor manera de conservar el patrimonio es aumentarlo", es decir, definir nuevos destinos, también en estos barrios, y señala alternativas: "El Turó de la Rovira ofrece quizás la mejor vista de Barcelona, hemos de fomentar que el turista pueda llegar allí, porque el turismo no es sólo el lugar, son también las infraestructuras que permiten que puedan ser disfrutadas por las personas", afirma el urbanista.

En estos momentos, subraya, la mayoría de los puntos más visitados de Barcelona están situados en el eje Montjuic, Ciutat Vella, Paseo de Gracia y Tibidabo -con excepción del Camp Nou y la Sagrada Familia-, una estructura de movilidad "vertical" cuando la capital catalana tiene un forma claramente elíptica, que queda desaprovechada.

Además, remarca, hay que dirigir al visitante también hacia el área metropolitana barcelonesa, con un bus turístico metropolitano, que podría tener paradas, por ejemplo, en la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló) o en el Monasterio de Sant Cugat.

En cuanto a posibles intervenciones urbanísticas en el entorno de la Sagrada Familia, Guallart asegura que no está en su agenda inmediata, aunque reconoce que esto no es óbice para que el Ayuntamiento actúe para mejorar la movilidad ante los problemas que generan las decenas de autobuses que descargan miles de turistas deseosos de conocer el templo de Gaudí, el lugar más visitado de Barcelona.

"Es una obra que está en construcción, que tiene una serie de retos urbanísticos que habrá que afrontar en su momento", indica Guallart sobre el futuro de la fachada este del templo que cae sobre la calle Mallorca, y que se ve encajonada por los edificios de viviendas situados enfrente.

Sin querer entrar a hablar de posibles expropiaciones -los inmuebles afectados se construyeron en terrenos calificados de zona verde-, el gerente de Hábitat Urbano recuerda que la situación económica está marcada por la crisis y "unas expectativas de tiempos difíciles", por lo que cualquier inversión municipal que se haga en la ciudad tendrán que ayudar a la economía y mejorar la calidad de vida.

 
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