23-08-2011 / 15:00 h EFE

Los investigadores Javier Lanaja, Tomás Arruebo y Alfonso Pardo, de la Universidad de Zaragoza, apoyados por el instructor de buceo Jorge Burgos, del Zaragoza Club Odisea (ZCO) de la Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas (FARAS), consiguieron acceder al Ibón Helado con ayuda del equipo de investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), liderado por el doctor Blas Valero.

Ubicado entre los picos Cilindro y Monte Perdido, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, este lago de origen glaciar se halla a una altitud de 3.000 metros.

Los investigadores realizaron tomas de muestras de agua del lago, en superficie y a la máxima profundidad de 4,2 metros (equivalentes a 6 metros a nivel del mar), así como de sedimentos de su fondo.

Para ello, Pardo y Burgos realizaron la primera inmersión en este ibón (lago) del Pirineo aragonés y establecieron un récord de buceo en altitud, que lo ostentaban desde el 27 de julio de 2008 buceadores del Club Universidad de Granada de Actividades Subacuáticas (CUGAS), con una inmersión en el ibón de Sierra Nevada, a 2.650 metros de altitud.

La inmersión sirvió, así mismo, para realizar una primera inspección visual del estado del fondo del ibón y de la huella del ser humano en este entorno.

Dada la cantidad de desperdicios acumulados en el lecho del lago (latas, botellas, bolsas de plástico, una bolsa de saco de dormir y un mango de piolet), los dos buceadores realizaron la primera limpieza subacuática de este ibón, que además sirvió a los investigadores de la Universidad de Zaragoza para documentar y realizar una primera valoración del impacto que los montañeros y excursionistas realizan en el ecosistema acuático de este ibón.

Posteriormente, los investigadores tomaron más de 300 datos de profundidad, cubriendo toda la superficie del ibón, que servirán para realizar la primera cartografía batimétrica del fondo del lago Helado.

Una vez analizadas, las muestras de agua y sedimentos servirán para determinar el estado ambiental del Ibón Helado y la posible presencia de elementos químicos contaminantes en el entorno subacuático. Con ello, trataran de identificar tanto los vectores de impacto antrópico y contaminación próximos, como lejanos.

La campaña de muestreo, en colaboración con el equipo de investigadores del IPE, continuó el domingo en el ibón de Marboré, a 2.590 metros de altitud, donde Alfonso Pardo realizó inmersiones para muestrear el sedimento del lago a 16,8 metros de profundidad (equivalentes a 23 metros a nivel del mar), 6,7 metros más que la profundidad alcanzada por los buceadores del CUGAS.

 
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