01-08-2011 / 19:50 h EFE

A pesar de que ayer el Consejo de Seguridad Nuclear dio el visto bueno a la renovación del contrato de explotación de la central de Ascó, que vence el próximo 1 de octubre, los antinucleares denuncian los graves problemas estructurales, que, según apuntan en un comunicado, se hace evidente en la acumulación de incidencias y problemas de funcionamiento, casi un centenar en cuatro años.

Asimismo, critican la "deteriorada política de seguridad", que a su juicio se puso en evidencia con la fuga de partículas radiactivas en noviembre de 2007, "partículas que se dispersaron por el territorio contaminándolo, y que fue ocultada durante más de 4 meses por la dirección de la central y el Consejo de Seguridad Nuclear.

Además, señalan la "falta de control legal" por aquel incidente "ya que han pasado casi cuatro años sin depurar las responsabilidades legales", y advierten del riesgo por la "demostrada inestabilidad geológica" del emplazamiento de Ascó, "motivos más que suficientes para que la central no vuelva a entrar en operación".

La Plataforma arremete contra el informe emitido por el último CSN, ya que no hace referencia a ninguno de los riesgos puestos de manifiesto a raíz de la reciente catástrofe de Fukushima.

Los antinucleares creen que el informe del CSN es "un cheque en blanco" para que los propietarios continúen su negocio "sin molestias" y una "decisión precipitada" del Consejo de Seguridad, que a juicio de este colectivo "vuelve a mostrarse como un organismo sumiso a los intereses y al calendario de las empresas nucleares".

El informe establece 9 límites o condiciones de operación, pero deja a los propietarios de la central un margen superior a un año para su aplicación, y señalan 17 instrucciones técnicas complementarias, pero que "serán remitidas directamente por el CSN al titular, una vez sean emitidas las nuevas autorizaciones de explotación mediante las correspondientes órdenes del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio".

Las dos decisiones suponen una negación de todo lo ocurrido en Fukushima, y una burla a las prioridades de seguridad, según los ecologistas, para quienes la situación que se da hoy en Ascó evoca lo que ocurrió con la central de Vandellós 1 tras la catástrofe de Chernóbil.

El 12 de junio de 1986, afirman, el CSN también envió "instrucciones de re-evaluación de la seguridad" a la dirección de Vandellòs 1 en base a lo que había pasado en Chernóbil.

"La realidad fue que las instrucciones tuvieron que ser reiteradas por escrito en cuatro ocasiones, a lo largo de los años 1986, 1987, 1988 y 1989, y en numerosas ocasiones en el curso de reuniones conjuntas, mientras que la empresa propietaria hacía caso omiso y no las aplicaba, y sin que el CSN tomara ninguna medida contra la central", recuerda 'Tanquem les Nuclears'.

Los antinucleares añaden que ese incumplimiento fue "una de las causas" del accidente que tuvo la nuclear en octubre de 1989, "según reconoció el propio CSN en el informe posterior al accidente", redactado en 1990.

Sobre las necesidades energéticas, la plataforma añade que la electricidad que produce Ascó podría ser sustituida por la generada por otras tecnologías que ya están en funcionamiento y no son tan peligrosas, como centrales de cogeneración con gas, hidráulicas, eólicas, solares o geotérmicas, y recuerdan que en las ocasiones que la central ha parado "no se ha notado en el suministro".

 
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