27-06-2011 / 15:00 h EFE

La coordinadora de SILMAR en Girona, Evelyn Segura, ha destacado en rueda de prensa que el fondeo masivo de las barcas en zonas ecológicamente sensibles, la instalación de campos de boyas mal gestionados que generan efectos colaterales como la sobrefrecuentación humana, la pesca masiva y la contaminación, son las principales causas del deterioro de los ecosistemas marinos.

El proyecto SILMAR (Red de Seguimiento Ibérico del Litoral Marino) se creó en el 2009 impulsado por la Fundación Mar con la colaboración de la Fundación Biodiversidad para diagnosticar de forma permanente el estado ambiental y ecológico del litoral catalán y balear y proponer medidas de conservación a corto y largo plazo.

El documento atribuye el deterioro del litoral a factores como la pérdida de espacios naturales de calidad, la pesca, la navegación de recreo irresponsables y la contaminación, así como a la introducción de especies invasoras y la construcción de infraestructuras litorales.

En su segundo año de funcionamiento, este proyecto ha triplicado el número de estaciones de control, que ahora es de 16 en Cataluña y 3 en Baleares, en las que se obtienen análisis representativos y amplios de la evolución del medio marino.

El informe reclama además medidas urgentes para frenar el deterioro y la contaminación del litoral en Cataluña y Baleares, y denuncia la degradación de la costa por la construcción de infraestructuras y el exceso de usuarios.

Entre las medidas que propone para mejorar la protección de las áreas marinas costeras destacan la puesta en marcha de iniciativas de educación y sensibilización social y promover los valores del patrimonio natural del entorno marino, además de invertir en la conservación desde una visión supramunicipal y regional.

En Barcelona, la demarcación que más población concentra, los factores más perjudiciales son las infraestructuras construidas en el litoral que han desfigurado el paisaje, la contaminación derivada del funcionamiento de una gran ciudad costera, pero también casos más específicos como la pesca profesional de la concha en Mataró o la invasión de algas foráneas en puntos de la costa sur de Barcelona.

En Tarragona, según Segura, y en concreto en la Costa Dorada, el medio marino se ve perjudicado por la construcción de viviendas de los años 60 y 70 que desfiguró el perfil litoral y la creación de infraestructuras que tienen todavía hoy día un funcionamiento deficitario en la canalización de las aguas residuales y del alcantarillado.

También la contaminación de los residuos de la industria petroquímica y de las aguas para refrigerar de las nucleares influye en esta degradación, junto con la navegación en general, que aportan estrés en esta costa.

El informe remarca además que los pocos espacios naturales atractivos de la demarcación tarraconense están muy buscados y que se dañan debido al exceso de usuarios.

 
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