28-04-2011 / 16:11 h EFE

Québec, la provincia francófona de Canadá, ha sido desde la creación del país una de sus principales fortalezas y al mismo tiempo una de sus mayores debilidades.

"La belle province" ("la bella provincia" como se conoce al territorio que tiene una extensión tres veces la de España y una población de algo menos de 8 millones de habitantes), ha sido una de las señas de identidad que diferencia a Canadá de su vecino, Estados Unidos.

Pero el movimiento independentista de Québec ha amenazado en más de una ocasión la cohesión del país.

En la década de los sesenta y setenta del siglo pasado, la provincia vivió una violenta etapa en la que el Frente de Liberación de Québec (FLQ) lanzó ataques terroristas con bombas, secuestros y asesinatos.

La campaña terrorista del FLQ provocó que en octubre de 1970 el Gobierno canadiense tomase la decisión sin precedentes de sacar al ejército a las calles de la provincia para imponer el orden.

Aunque la medida permitió desmantelar el FLQ, también avivó los ánimos independentistas y diez años después, en 1980, la provincia celebró su primer referendo independentista.

Los separatistas obtuvieron el 40,4 por ciento de los votos y perdieron la consulta. Pero en 1995 volvieron a la carga. Esta vez, 2,3 millones de personas votaron en favor de la independencia y los separatistas sólo perdieron por seis décimas de punto.

El resultado de la contienda fue un terremoto político, tanto entre los federalistas como los independentistas. Los federalistas, de la mano del entonces primer ministro liberal, Jean Chrétien, crearon una ley para dificultar la celebración de otro referendo.

Los independentistas se comprometieron a no celebrar otra consulta separatista hasta que se diesen "las condiciones ganadoras" para que Québec se declarase país independiente.

Desde entonces, la gobernabilidad de Canadá ha pasado tradicionalmente por Québec, principalmente porque en la provincia francófona se eligen 75 de los 308 diputados de la Cámara de los Comunes canadiense.

Sólo la vecina provincia de Ontario cuenta con más diputados, 101.

En las últimas décadas, ningún partido ha podido gobernar con mayoría absoluta en Ottawa sin obtener un buen resultado en Québec.

Y desde la década de los años noventa, sólo el Partido Liberal lo ha conseguido.

El gobernante Partido Conservador (PC) del primer ministro en funciones, Stephen Harper, lo ha intentado en dos ocasiones, en las elecciones de 2006 y 2008.

Pero el PC no ha podido convencer a los quebequeses a pesar de que en 2006 aprobó una moción que reconoce a Québec como una nación dentro de Canadá.

Tanto en 2006 como en 2008, Harper se quedó a las puertas de la mayoría absoluta. Y, según los sondeos de esta campaña electoral, el PC volverá a cosechar un mal resultado en la "belle province", lo que impedirá que Harper consiga la mayoría absoluta.

Hasta ahora, los quebequeses han apoyado al Bloque Quebequés (BQ), el partido que representa el movimiento independentista de la provincia en el parlamento.

En 2008, el BQ se hizo con 49 de los 75 escaños de la provincia, dos menos que en 2006, al conseguir el 38,1 por ciento de los votos.

Al inicio de la campaña, todo parecía indicar que el BQ volvería a contar con el apoyo mayoritario de los quebequeses y que incluso mejoraría los resultados de 2008.

Pero en los últimos días, los sondeos revelan que el cuarto partido en escaños del Parlamento, el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD), está robando a marchas forzadas votos a los independentistas.

Una encuesta dada a conocer por Nanos Research el 27 de abril coloca al NPD con una intención de voto en la provincia del 36,5%, 12 puntos por delante del BQ.

El empuje del NPD en Québec ha provocado que los socialdemócratas hayan desbancado al Partido Liberal del segundo puesto a nivel nacional en intención de voto.

Según Nanos Research, por primera vez en la historia del país, el NPD disfruta de una intención de voto del 27,8% mientras que el PL ha caído al 22,9%. Los malos resultados en Québec también han empujado al PC al 37,8% a nivel nacional, lo que aleja a este partido de la mayoría absoluta.

Y lo que es más preocupante para Harper, las proyecciones apuntan a que los conservadores tendrían unos 130 diputados mientras que el NPD llegaría al centenar, lo que les permitiría gobernar con el apoyo de los liberales.

Por su parte, el BQ sólo conseguiría en torno a 13 diputados.

Una situación inimaginable a mediados de abril y que sólo es posible gracias al descalabro de los independentistas y los conservadores en Québec.

 
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