12-03-2011 / 16:40 h EFE

Gordon, director de cinco largometrajes, el último, el premiado documental "La mirada de Ouka Lele" sobre la artista madrileña, ha explicado a Efe que el espíritu de Mussolini "no es todo imperio y racismo, sino control de la masa: esa es hoy la vigencia de Mussolini".

Y es curioso -bromea el dramaturgo- que aparezca de nuevo en escena el líder libio Muamar Gadafi: "Es que es lo mismo", apunta.

"El fascismo es control y sometimiento del pueblo al pensamiento único: estado tutelar, producción salvaje y masa consumista es fascismo latente, y los jóvenes de hoy lo viven igual en su angustioso nihilismo", asegura Gordon.

Una obsesión que se comenzó a fraguar cuando el joven Gordon conoció "La rebelión de las masas", de Ortega, "al ver cómo se niegan a ser individuo".

"Las masas están abducidas por los medios de comunicación: jamás en un siglo como el pasado y lo que llevamos del presente ha habido mayor conductismo de masas", puntualiza el autor, que pone como ejemplo "lo que sucede en Oriente Medio o lo que pasó en los Balcanes".

"Si miramos hacia la crisis, el economicismo, todo -argumenta Gordon- está dirigido por el líder (ahora, los Siete Grandes). Eso mismo es Mussolini".

La obra sucede la noche del 28 de abril de 1945, en las horas previas al fusilamiento de Mussolini y su amante.

Miguel Torres, en el papel de Il Duce, y Julia Quintana -"he encontrado a una especie de Giulietta Massina", presume Gordon- interpretando a la que fue su amante 13 años, Clara Petacci "Clareta", van desgranando solo con la palabra y apoyados en un preciso juego de luces y sombras las dudas, la incoherencia, la violencia y el miedo de Il Duce.

Tras la primera revelación de Mussolini -"jamás he tenido un amigo"-, Torres bucea en la compleja personalidad de uno de los "monstruos" del siglo XX.

En un momento de la obra, Mussolini dice: "Yo no inventé el fascismo, fue Satanás, que fue el primero que se rebeló a estar sometido al poder de Dios; pero en la tierra el primero fue Caín, que no soportaba estar sometido al burgués de Abel".

"Sólo la sangre mueve la rueda de la historia" o "Hitler fue un jefe de segunda con un pueblo de primera, mientras mi pueblo, los italianos, son todo testículos y pan" son algunas de las afirmaciones contra las que se rebela Mussolini, enfrentado a un espejo que distorsiona su imagen.

La obra se puede ver los fines de semana de marzo en el Teatro Lagrada de Madrid.

 
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