08-03-2011 / 19:50 h EFE

El Ejecutivo comunitario no amplió del 20 al 30% su objetivo de recorte de emisiones para 2020, ni propuso un compromiso vinculante, como esperaban los más optimistas, sino que señaló medidas a largo plazo para garantizar una economía baja en carbono de aquí al año 2050.

La propuesta más controvertida fue la de retirar parte de los permisos de emisión del mercado europeo del carbono a partir de 2013, una medida pensada para elevar el precio del CO2 y conseguir que contaminar resulte más caro y, por tanto, menos interesante que invertir en tecnologías limpias.

La industria asegura que tal medida constituye una manera encubierta de obligar a las compañías a realizar mayores esfuerzos de reducción de emisiones en menos tiempo.

En palabras de la patronal europea BusinessEurope: "puede genera incertidumbre para los negocios y dificultar la competitividad" de las empresas europeas.

Un argumento al que Bruselas responde asegurando que la cancelación de créditos se realizará de manera gradual y que se respetarán los derechos de emisión que ya poseen las compañías.

La UE cuenta con alrededor de 2.000 millones de derechos de emisión para 12.000 instalaciones industriales de los Veintisiete y su mercado del carbono está valorado en unos 90.000 millones de euros al año. Cada permiso da derecho a emitir una tonelada de CO2 y cuesta más de 15 euros.

En materia de reducción de CO2, Bruselas apuesta por que el grueso del recorte de emisiones se realice dentro de la UE y considera que a medio plazo las metas deberían ser: 40% en 2030, 60% en 2040 y 80% en 2050.

Acerca del objetivo para 2020, se limita a decir que la oferta europea (el 30% condicional) sigue sobre la mesa y que si se cumple el compromiso de eficiencia energética para ese año (un ahorro del 20%), la UE podría fácilmente llegar al 25 % en la rebaja de CO2.

"No estamos reduciendo el objetivo. El 30% sigue presente", recalcó en rueda de prensa en la sede de Estrasburgo (Francia) la comisaria de Clima, Connie Hedegaard, quien insistió en que la transición hacia una economía baja en carbono "debe empezar ahora".

"Si esperamos, resultará más caro que aplicar la hoja de ruta que les presentamos hoy", agregó.

La Comisión cree, por otro lado, que habrá que invertir unos 270.000 millones de euros adicionales durante los próximos 40 años en tecnologías ya existentes como las renovables, las redes inteligentes y la captura y almacenamiento de carbono.

Pero asegura que sólo en ahorro de importaciones de petróleo y gas ya se conseguirán entre 175.000 y 320.000 millones de euros anuales.

También habrá que actuar en materia de transporte, electricidad, agricultura y edificios para mejorar su funcionamiento y lograr que sean menos contaminantes.

En cuanto a la eficiencia energética, el responsable del asunto en la CE, el alemán Günther Oettinger, reconoció que la UE no va a cumplir su objetivo voluntario para 2020 (un ahorro del 20%), pero descartó de momento un acuerdo vinculante.

"Si en dos años no se acelera el progreso y sólo se alcanza un 9% de mejora, fijaremos objetivos vinculantes", afirmó el comisario y aclaró que la CE sí obligará a los gobiernos nacionales a que en 2012 y 2013 renueven anualmente el 3% de los edificios públicos.

 
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