23-12-2010 / 15:00 h EFE

Su emotivo discurso, nada protocolario, ha removido las conciencias de las decenas de invitados que han asistido al acto celebrado en el salón del trono del Palacio Foral, en San Sebastián, y que ha presidido el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano.

El obispo emérito de San Sebastián José María Setién; el presidente del Grupo Mondragon, José María Aldekoa; la alcaldesa de Hernani, Mariam Beitialarrangoitia; el presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay o el chef Juan María Arzak, son algunas de las personalidades que han acudido a la ceremonia, así como numerosos cargos institucionales y representantes de distintos ámbitos de la sociedad guipuzcoana.

Responsables de organizaciones sociales y humanitarias han asistido también, junto a familiares de Olaran, a este homenaje, en el que, además de la imposición de la máxima distinción del territorio, se ha agasajado al misionero con versos, danzas y un 'laudatio' pronunciado por Miryam Artola, de la asociación Alboan.

Tras la proyección de un vídeo que resumía el trabajo en educación, sanidad y ayuda asistencial a los más necesitados que desarrolla desde 1992 en Wukro (Etiopía), aunque anteriormente estuvo 20 años en Tanzania, Olaran ha abierto su intervención aludiendo a la contradicción le provocaba esta celebración.

"Visto desde el mundo enriquecido se aplaude este tipo de servicio, pero desde el empobrecido, este aplauso puede llegar a producir náuseas", ha dicho el homenajeado, quien ha recordado a los millones de personas que mueren por hambre en el mundo.

El misionero de los Padres Blancos, nacido en 1938, ha denunciado cómo "en la colaboración comercial Norte-Sur, siempre el Norte se beneficia económicamente del Sur" y ha dado prolíficas explicaciones que lo ponen de manifiesto.

Así, ha hablado de "la evasión de impuestos de las multinacionales", del comercio de armas, de la corrupción de los dirigentes africanos "con la colaboración de gente de aquí" o del "falso" problema de la deuda externa, entre muchas otras cuestiones.

"Una sociedad que se enriquece de los que no tienen que comer es diabólica", ha afirmado Olaran, quien ha subrayado que "nunca en la historia se ha causado y consentido tanta muerte como ahora, y nunca la sociedad se ha vanagloriado de tanta democracia, civilización y exquisitez humana, incluso religiosa".

"Por encima de los derechos básicos -ha añadido-, nuestra ansia de poder material contribuye a este desequilibrio que mata, y esto sí que es un arma de destrucción masiva".

Ángel Olaran ha reconocido los "buenos y serios" documentos de la Iglesia sobre justicia social, pero ha lamentado que éstos "no se hayan visto apoyados con la firmeza e insistencia verbal que acompañan a otros sobre los anticonceptivos, el aborto o los matrimonios gay". "Quizás la muerte de miles de personas por hambre sería más motivo de excomunión que otras cosas", ha apostillado.

 
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