19-11-2010 / 22:20 h EFE

Orihuela se ha convertido en un referente para sus compañeros de Valencia que, con cinco representantes, ha sido la comunidad más destacada en este Nacional, que ha contado con la participación de 15 gimnastas, procedentes de Canarias, Aragón, Andalucía, Galicia y Murcia.

Según ha explicado a Efe el ganador, de 23 años y tras 12 practicando la gimnasia rítmica, el pasado año logró hacer realidad uno de sus sueños, participar en una competición oficial, que este año ha repetido con el mismo éxito, fruto del trabajo obtenido tras practicar durante nueve horas semanales.

Además tiene la suerte de que la gimnasia rítmica es también su centro neurálgico laboral, ya que entrena en el club Buñol al subcampeón de España, Sergio Villalba, que hoy ha logrado una meritoria segunda plaza en la categoría júnior, por detrás del también valenciano Ismael del Valle, del club Tramuntana.

Rubén Orihuela, que ha obtenido 61,300 puntos, por los 44,175 del segundo clasificado, José Antonio Sánchez (Andalucía) y los 43,950 del tercero, el canario Cristofer Benítez, tiene muy claro que "la gimnasia rítmica masculina terminará teniendo la misma repercusión que la femenina".

Pero para ello confía en que la normativa se adapte a las características físicas del hombre "y que se puntúe más la fuerza y menos la flexibilidad, como se hace actualmente".

Como en la película "Billy Elliot", que tuvo que luchar para romper las barreras impuestas por su familia para poder dedicarse al ballet, los jóvenes que practican la gimnasia rítmica deben hacer frente a muchos problemas y prejuicios, sobre todo entre sus compañeros de colegio o instituto.

Es la principal traba a la que se enfrentan los gimnastas aunque, tal y como ha reconocido Julia Marín, la entrenadora del valenciano Álvaro Pradas, de 11 años, "su personalidad es suficientemente fuerte como para superar esos obstáculos y las chicas del club, aunque en un principio les costó admitirle, ahora están encantadas y le apoyan al cien por cien".

"En mi caso, entreno de la misma forma a las chicas que a los chicos, solo que éstos son más constantes y trabajadores y no tengo que estar encima de ellos para que hagan las cosas, por lo que son todo ventajas, ya que está progresando muchísimo año tras año", ha añadido.

Pero Julia Marín no comparte la opinión del campeón Rubén Orihuela y se muestra escéptica ante el hecho de que la gimnasia rítmica equipare a hombres y mujeres en un futuro "porque es muy difícil cambiar la mentalidad de mucha gente, aunque afortunadamente Valencia es uno de los lugares más tolerantes en este sentido".

La otra cara de la moneda se encuentra en el círculo familiar que, en términos generales, se muestra reacio a dejar que un hijo practique la gimnasia rítmica para evitar problemas de integración, aunque hay excepciones, como la familia del campeón de España júnior, Ismael del Valle cuyo padre, Jose, le apoya al máximo.

"Lo ha pasado muy mal, porque los compañeros de colegio le han complicado la vida, pero poco a poco está logrando la aceptación e incluso muchos han ido a verle competir y ahora le apoyan, gracias a su personalidad y su amor propio, ya que lleva cuatro años practicando la gimnasia y sabe que tiene cualidades", ha indicado.

Valladolid ha supuesto un paso más en el camino de estos jóvenes gimnastas que, de forma paulatina, van haciéndose valer entre sus compañeras y que pretenden seguir luchando para lograr una mayor igualdad y el respeto de la gente.

 
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