17-06-2010 / 14:20 h EFE

La exposición, que estará abierta al público hasta el próximo 9 de enero, pone el acento en el descubrimiento de los fondos de arte de las reservas del museo, que normalmente no se muestran al público, con una escenografía que "evoca las propias reservas a través de los expositores metálicos, y al mismo tiempo recuerda los gabinetes de curiosidades del siglo XIX", ha explicado a EFE Imma Cuscó, del departamento de documentación del museo.

El recorrido expositivo, que ha tenido como asesor artístico y documentalista al historiador del arte Francesc Fontbona, se inicia con un óleo típico de escuela holandesa del siglo XVII en el que aparece representado un intérprete de laúd.

También hay diversas estampas del siglo XVIII, época en la que el grabado calcográfico se extendió por toda Europa y se convirtió, en palabras de Fontbona, en un "producto" cultural muy difundido entre las clases cultas de la sociedad.

Entre las estampas se encuentran algunas que divulgaban composiciones de temas musicales, realizadas por pintores de la época como Guido Reni, Guercino, David Teniers, Watteau o Charles-Joseph Natoire.

Cuscó destaca que "la colección de obras de arte que posee el museo es impremeditada, pues llegó a sus fondos a través de las donaciones de compositores y músicos".

Uno de los casos más emblemáticos es la donación que hizo Isaac Albéniz, que donó al Museo de la Música su piano, sus fotografías, sus cartas, sus partituras y, además, sus obras de arte, entre ellas retratos, carteles y alegorías que hacen referencia al mundo de la música.

El núcleo principal de los fondos del Museo de la Música es claramente modernista y del pintor catalán más representativo de este movimiento, Ramón Casas, se exhibe un retrato al carbón del pianista Joaquim Malats.

Otro de los artistas mejor representados es Lluís Masriera, joyero de categoría mundial, pintor simbolista y dramaturgo, del cual se pueden contemplar un diploma que el Círculo Lírico de Barcelona ofreció a Albéniz en 1895 y dos pinturas de gran tamaño, alegóricas de la música de cuerda y de la música de viento, realizadas ambas en 1936.

De otro de los artista modernistas, Sebastià Junyent, se muestra un cartel para la "Misa de Réquiem por el rey Jaime I", de Enric Morera, que, según Fontbona, no llegó a imprimirse, pero del que ha quedado constancia la tela pintada del museo.

La fotografía también tiene una presencia notable en la exposición, aunque se trata de fotos del cambio de siglo, cuando todavía no gozaba de la consideración de arte en mayúsculas.

El visitante puede ver una nutrida colección de retratos fotográficos de músicos como Emili Fernández Tiffon, Mariano Benlliure, Isaac Albéniz, Enric Morera, Enric Granados, realizadas por fotógrafos como Emili Fernández 'Napoleón', Pau Audouard, Rafael Areñas o Antoni Esplugas.

Para remarcar la "atmósfera melancólica" que recorren las obras de la exposición, los visitantes oirán en la sala de exposiciones temporales música histórica obtenida a partir de discos de piedra, cilindros de cera y rollos de pianola, en la que Albéniz toca a Albéniz o Granados toca a Granados.

 
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