24-05-2010 / 14:20 h EFE

Según un comunicado del CIPF, estos polimeros están siendo creados por el Laboratorio de Polimeros Terapéuticos, dirigido por al doctora María Jesús Vicente, y que ha organizado el octavo Simposio Internacional que se celebra desde hoy y hasta el próximo miércoles en Valencia y reúne a cerca de 200 especialistas de una veintena de nacionalidades.

El congreso, que analizará las fases del proceso de creación de estos fármacos, desde el laboratorio hasta su aplicación clínica, cuenta con la colaboración de la profesora Ruth Duncan, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido), pionera en el campo con el primer nanoconjugado transferido a uso clínico.

Los polímeros terapéuticos son considerados las primeras nanomedicinas poliméricas y están formados por más de un elemento, que incluye un principio activo (sustancia con actividad farmacológica), más un polímero (compuesto químico resultante de la unión de varias moléculas).

Los nanofármacos o nanomedicinas han sido preparadas para aumentar su eficacia, al dirigirse específicamente a la zona del cuerpo afectada por la enfermedad, y disminuir los efectos secundarios, y según Vicente, los tratamientos de quimioterapia tradicional han sido unos de los más favorecidos por los beneficios de estos nuevos fármacos.

Este tipo de nanomedicinas son macromoléculas en las que siempre existe un enlace químico entre el principio activo y el portador polimérico, y dicho enlace es el responsable de modular el valor terapéutico del fármaco, dar propiedades de especificidad y reducir la toxicidad, características por las cuales los polímeros han supuesto un gran avance en su aplicación en cáncer.

Los estudios científicos han confirmado la capacidad terapéutica de estos compuestos en ensayos clínicos que suelen ser aplicados fundamentalmente al aumento de la eficacia y a la reducción de los efectos secundarios de tratamientos tan agresivos como los anticancerígenos.

De esta forma, el número de polímeros terapéuticos aprobados por las autoridades para el uso clínico continúa "creciendo exponencialmente", según Vicente, que señala que este tipo de tratamiento es de uso clínico rutinario en el tratamiento del cáncer, de enfermedades infecciosas, de esclerosis múltiple, o artritis, entre otras patologías humanas crónicas.

Según María Jesús Vicent, el principal objetivo "es conseguir nanofármacos más efectivos, capaces de reforzar la especificidad en la zona del cuerpo afectada, y que se conviertan en un tratamiento preciso y eficiente para un gran número de patologías humanas".

Según María Jesús Vicente, el campo de la nanomedicina "ha experimentado un desarrollo exponencial en los últimos tiempos y las expectativas puestas en esta parcela de investigación pasan por su potencial para diseñar fármacos más eficaces y tratamientos individualizados para cada paciente".

 
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