14-06-2018 / 12:00 h EFE

Dos arquitectas, la madrileña Belinda Tato y la iraní Farshid Moussavi, han destacado este jueves la idoneidad de vincular los proyectos de las ciudades con las necesidades de la población y potenciar la participación.

Ambas han abordado la cuestión de la ciudad como proyecto en la quinta edición del 'Congreso Internacional de Arquitectura y Sociedad', que se desarrolla desde ayer en la capital navarra, y que ha congregado a diversos escritores, políticos y arquitectos de diversos países.

Belinda Tato, codirectora del estudio Ecosistema Urbano, ha destacado de la arquitectura su posibilidad de "mejorar, paliar o curar procesos que no están bien en la ciudad" así como su "capacidad catalizadora".

No obstante, ha advertido que "muchas veces", a la hora de transformar la ciudad, los procesos son "obsoletos" y las herramientas "no tienen capacidad de adaptación", por lo que ha apostado por diseñar nuevas herramientas que permitan la participación pública.

"Brindaría un sinfín de posibilidades", ha subrayado para preguntarse "cómo hacer" para que las ciudades sean más "experimentales" y, por tanto, poder propiciar una "creatividad" y tener un "terreno de pruebas".

La también profesora de la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard ha explicado un proyecto que acometió en una ciudad sueca en la que se debía reconvertir un aparcamiento en una plaza, y en el que el primer problema que afrontaron fue eliminar el coche.

En cualquier caso, ha indicado que debatieron junto con la población cómo "promover experiencias", por lo que se generó una comunidad mediante la organización de talleres, en los que participaron alrededor de 1.400 estudiantes.

Por su parte, Farshid Moussavi ha considerado que el reto reside en "hasta qué punto" la arquitectura puede "orientar los edificios que componen la ciudad y que, muchas veces, son concebidos por parte del sector privado".

Igualmente ha aseverado que la ciudad propicia "todo tipo de interacciones y plataformas para que cada uno ejerza su ciudadanía".

La arquitecta, académica en la Royal Academy of Arts de Londres, ha citado algunos ejemplos referidos a los espacios públicos, en concreto, se ha referido al rascacielos 590 Madison Avenue, también conocido como IBM Building, que permitió a los promotores construir "más alto", bajo la condición de que se ofrecieran espacios públicos.

En este sentido, ha indicado que el movimiento 'Occupy Wall Street' propició la creación de espacios públicos en el interior de los edificios.

Además, ha considerado que algunos centros comerciales "dan la espalda a la ciudad y no tiene personalidad" y, frente a ellos, ha apostado porque estos estén "conectados con la ciudad".

En cualquier caso, ha lamentado que en Londres o en ciudades de Estados Unidos no se ha tenido en cuenta las necesidades de la población ni el perfil diverso de sus habitantes.

Al respecto, ha indicado que una manera de "empoderar" edificios residenciales es "prestando atención" a la estructura de los mismos.

Finalmente, ha afirmado que un arquitecto "debe ser un pensador ágil, tener la mente muy centrada en lo que realiza y saber mirar más allá" del oficio y tener en cuenta cómo otras personas conciben la ciudad.

 
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