16-10-2017 / 13:47 h EFE

Sólo el 41,6 % de las mujeres tienen un cribado adecuado del cáncer de cuello uterino, según un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP) Jordi Gol, que ha evaluado las estrategias para reducir la incidencia de esta enfermedad y su mortalidad.

El cribado de cáncer de cuello uterino es el procedimiento que se lleva a cabo para detectar y prevenir de forma precoz el cáncer de cuello uterino y se recomienda que desde los 25 años (se está pendiente de un nuevo protocolo, donde se indica a partir de los 30 años) toda mujer que haya mantenido o mantenga relaciones sexuales se haga una citología cada 3-5 años.

La ginecóloga Amelia Acera, miembro del Grupo de Investigación ASSIR (GRASSIR) de IDIAP Jordi Gol, ha desarrollado el estudio CRICERVA en los servicios de atención primaria de Cerdanyola - Ripollet, con una población asignada de 120.292 personas mayores de 14 años.

De entre los pacientes, han elegido todas las mujeres de entre 30 y 70 años con ausencia de información de cribado de cáncer de cuello uterino durante los últimos 3,5 años, para hacer el estudio.

En el análisis realizado a partir de la historia clínica informatizada del ICS se estima que un 48,59 % de las mujeres no tienen un cribado adecuado de cáncer de cuello uterino.

El trabajo también ha detectado que de las mujeres identificadas inicialmente con un cribado insuficiente, el 10,7 % se visitan en centros privados y que el 20,1 % no requieren un seguimiento activo.

Según Acera, "si invitamos de manera personalizada a las mujeres con un cribado insuficiente y les ofrecemos más información, aumenta en un 20 % la cobertura, que llegaría así hasta el 84,1 %".

El estudio recomienda el uso de métodos de contacto individuales y la asignación de una fecha fija para aumentar la participación en el cribado, por lo que la ginecóloga ha insistido en que "aumentar la cobertura sirve para detectar la enfermedad en estadios con posibilidad de tratamiento".

El estudio también concluye que la edad es un factor importante, ya que se detecta un mayor impacto en las mujeres de entre 50-60 años y un menor impacto entre las mujeres jóvenes.

Los investigadores del IDIAP Jordi Gol determinan que el cribado puede ser de dos tipos: el oportunista y el poblacional. El oportunista se basa en el cribado a la mujer que va a la visita ginecológica de manera espontánea y el poblacional se realiza con una cita previa y personalizada de toda la población susceptible de cribado.

Las conclusiones del estudio son que hay que implementar estrategias poblacionales de cribado de cáncer de cuello uterino, que citar las mujeres de manera activa incrementa la participación y la cobertura, y que hay que implementar auditorías periódicas para detectar fallos en el sistema.

En el caso de Cataluña, la cobertura citológica de cada 3 años es del 40,8 % y se estima que el 30 % de las mujeres van al sector privado para el cribado.

Al mismo tiempo, se constata que la mayoría de las mujeres con cáncer no tenían historial previo de cribado.

En España, el cribado de cáncer de cuello uterino se hace de manera oportunista, lo que hace que no haya un buen recuento de la cobertura real de la población, que haya grupos de población que no formen más parte del muestreo y que los resultados muestren un desequilibrio entre coste y beneficio.

 
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