03-05-2017 / 19:30 h EFE

Un juzgado de Vitoria considera que existen indicios de que el exdirector del yacimiento arqueológico alavés de Iruña-Veleia, Eliseo Gil, un socio y un trabajador suyos cometieron delitos continuados de estafa y daños.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria ha dictado hoy un auto en el que en principio da por finalizada la instrucción de este caso y pide a las partes personadas en el proceso que formulen un escrito de acusación o reclamen el sobreseimiento de la causa.

El exdirector de este yacimiento está acusado de haber falsificado grafitos considerados históricos y la jueza estima que, a tenor de las diligencias practicadas hasta ahora, los hechos podrían constituir un delito continuado de estafa y otro de daños.

Los hallazgos que se cuestionan, localizados entre 2005 y 2006 bajo la gestión de la empresa Lurmen, son unos grafitos escritos en cerámicas de los siglos III, IV y V que en su día se calificaron como históricos porque, entre otras cosas, adelantaban al siglo III la aparición del euskera y la entrada del Cristianismo.

El auto señala que al parecer Eliseo Gil, administrador de la empresa Lurmen, firmó un convenio con Euskotren para la ejecución durante 10 años del proyecto Iruña-Veleia en este yacimiento, con un presupuesto de 3,7 millones de euros, tras lo cual en 2002 la Diputación alavesa concedió a esta empresa los permisos de excavación.

Ya en septiembre de 2004 el equipo de Lurmen construyó una réplica de una letrina romana sobre la que se realizaron diversos dibujos y textos y, en agosto de 2005, al ser descubiertos, el trabajador encausado reconoció que él había hecho el grafito con la palabra "Veleia" en la pieza pero que era una "broma".

Durante 2005 y 2006 se produjeron distintos hallazgos que fueron considerados "excepcionales", fundamentalmente de cerámica y ladrillo del siglo II.

Según el auto, en estas piezas Eliseo Gil y su colaborador, "con el ánimo de obtener no sólo un beneficio económico sino también un prestigio y reconocimiento profesional", hicieron inscripciones, algunas de ellas en euskera, y aplicaron posteriormente un material de relleno para que esas piezas fueran descubiertas tras su lavado por los empleados de Lurmen.

"La falta de autenticidad de estos grafitos", señala la juez, está acreditada por dos informes periciales del Instituto de Patrimonio Cultural de España y de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

El tercer encausado, que fue presentado en los informes como físico nuclear cuando no ha demostrado tener esa titulación, acordó presuntamente con Eliseo Gil elaborar en 2005 "informes falsos" para demostrar la autenticidad de los grafitos, y logró que la Diputación alavesa pagase más de 12.500 euros por dos de ellos haciendo creer que habían sido redactados por unos laboratorios franceses.

A finales de 2007 y "ante las numerosas irregularidades" y "sospechas de falsedad" la Diputación alavesa decidió crear una comisión científica asesora que determinó que los denominados grafitos "excepcionales" no podían ser considerados nunca como auténticos y que el proyecto arqueológico había sido "mal llevado, poco riguroso y muy poco controlado, con el evidente perjuicio" a la arqueología y al yacimiento Iruña-Veleia.

Por todos estos indicios, la jueza ha decidido dar por finalizada la instrucción y, al apreciar indicios de delito, insta a las partes a que en el plazo de diez días formulen sus escritos de acusación, pidan el sobreseimiento de la causa o excepcionalmente reclamen la práctica de diligencias complementarias.

 
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