15-12-2009 / 20:30 h EFE

En declaraciones a Efe, el director de la APS, Xavier Llebaria, ha reconocido que el agua que distribuyen 100 de las 300 redes de abastecimiento catalanas contiene algunos elementos contaminantes superiores a los límites de contaminación establecidos legalmente.

No obstante, Llebaria ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a la población y ha asegurado que la calidad del agua es mejor que en años anteriores y que estos valores "no son anómalos ni diferentes" a los de otros ejercicios.

El agua doméstica de un centenar de municipios catalanes, con una población conjunta de entorno 70.000 personas, contenía en 2008, de manera esporádica o permanente, elementos contaminantes que superan los límites establecidos, según publica hoy el diario Avui.

Los principales contaminantes detectados por la APS en estas aguas domésticas son trihalometanos, nitrato, arsénico y fluoruros.

Ante esta situación, el director de la Agencia de Salud ha recordado que los ayuntamientos de estos municipios hubiesen avisado a la población en el caso de que los elementos detectados en el agua no pudiesen ser consumidos.

Unas 25.000 personas de once municipios recibieron agua que superaba los niveles legales de trihalometanos, un compuesto potencialmente cancerígeno formado por la combinación de sustancias orgánicas presentes en el agua con el cloro de la desinfección.

Los municipios barceloneses de Sant Vicenç de Castellet y Piera fueron los que registraron mayores niveles de este compuesto.

Los excesos de nitratos en agua -derivados de la contaminación agraria y ganadera- afectaron en 2008 a unas 24.000 personas de 65 municipios, entre ellos los de Calaf (Barcelona) y Cambrils (Tarragona), los más afectados.

Beber agua con altos niveles de nitrato, de forma constante, puede causar trastornos en la salud de niños y en la capacidad de transportar oxígeno en adultos.

Por su parte, la superación de los límites establecidos de arsénico afectó en 2008 al agua de grifo de los hogares de unas 12.500 personas residentes en 19 municipios, con especial incidencia en Caldes de Malavella (Girona).

Esta localidad fue también la que registró mayores excesos de fluoruros, un problema que afectó a una veintena de municipios, con una población global que ronda las 20.000 personas.

Tanto el arsénico como los fluoruros son de origen geotérmico, fruto de la composición de la tierra y las aguas. La ingesta crónica de bajas cantidades de arsénico puede provocar alteraciones digestivas, dermatológicas y cardíacas.

 
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