27-10-2015 / 14:51 h EFE

La Universitat de València forma parte de un proyecto de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) que trabaja en el desarrollo de un simulador del comportamiento humano que podría servir para prevenir conductas en crisis socioeconómicas o crear robots "más humanos".

El proyecto se denomina IBSEN ('Bridging the Gap: From Individual Behaviour to the Socio-tEchnical MaN') y forma parte de una convocatoria de "ideas novedosas para tecnologías radicalmente nuevas" (FET Open) del programa Horizon2020 de la Unión Europea, ha informado la institución universitaria en un comunicado.

La UC3M coordina el proyecto y en España, además de los científicos de la Universitat de València también participan los de Zaragoza, además de otros investigadores británicos, finlandeses y holandeses.

El responsable del proyecto, Anxo Sánchez, del grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos del departamento de Matemáticas de la UC3M, ha explicado que van a "sentar las bases para poner en marcha una nueva forma de hacer ciencia social para los problemas que surgen en una sociedad muy conectada tecnológicamente".

El objetivo es entender el comportamiento de las personas a nivel individual, sobre todo cuando están conectadas por nuevas tecnologías como los teléfonos móviles o las redes sociales.

Para ello, este grupo de científicos está preparando experimentos en los que van a plantear de forma simultánea a miles de personas determinados problemas de cooperación, dilemas sociales y juegos económicos para intentar descifrar los patrones ocultos tras sus decisiones.

Con esta información, después podrían crear un simulador de comportamiento humano, una tecnología que proporcionaría una base para simulaciones socioeconómicas que cambiarían radicalmente muchos campos, desde la robótica a la economía, con impactos tecnológicos y sociales como la formulación de políticas y toma de decisiones en cuestiones sociales urgentes.

"La mayor dificultad es diseñar un protocolo experimental nuevo que permita controlar que todos los participantes del experimento están disponibles a la vez e interactúen realmente, porque no los estás viendo en un laboratorio", han explicado.

Según los investigadores, están acostumbrados a realizar este tipo de experimentos en laboratorios donde trabajan con grupos de unas 50 o 60 personas, cuando en este caso serán más de 1000 participantes.

El reto planteado en este proyecto, una vez realizados estos experimentos, es conseguir un repertorio de la conducta humana que permita simular el comportamiento de una persona y aplicarlo a un robot o recrear qué es lo que van a hacer grandes grupos de población ante determinadas circunstancias.

"A nivel individual serviría desde para mejorar el realismo de los personajes de los videojuegos hasta para hacer más humanos los avatares con los que se interacciona en páginas web de ayuda", ha apuntado Anxo Sánchez.

Además, "en relación a la simulación de comportamientos colectivos nos permitiría intentar entender desde la evolución de la economía hasta la aparición de fenómenos de desórdenes sociales".

El proyecto requiere de un alto grado de interdisciplinariedad, por lo que el equipo está conformado por economistas, físicos, informáticos, matemáticos y psicólogos sociales.

El proyecto, que se inició en septiembre de 2015, tiene una duración de tres años y es uno de los dos únicos proyectos FET OPEN coordinados en España en la convocatoria FETOPEN-1-2014, cuya tasa de éxito no superó el tres por ciento de las propuestas presentadas.

 
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