05-01-2015 / 21:20 h EFE

El movimiento "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente" (Pegida) marchó hoy de nuevo por las calles de Dresde, impasible a las condenas de la canciller alemana, Angela Merkel, y a las contramanifestaciones organizadas en todo el país contra la xenofobia.

Unos 18.000 manifestantes -medio millar más que en la anterior cita- secundaron la nueva convocatoria de esta organización, bajo una lluvia gélida en este primer lunes de 2015, año que se abrió, para los alemanes, con la llamada de Merkel a la ciudadanía a no seguir las consignas xenófobas del movimiento.

"Tenemos un Gobierno extorsionado desde la izquierda", rezaba una de las pancartas desplegadas en la concentración, en una céntrica explanada de la capital sajona, mientras centenares de banderas alemanas, junto con las "Land" del este del país, ondeaban en esa fría noche.

"Exigimos respeto y tolerancia, también a nuestro pueblo", "Defendamos nuestras raíces judeo-cristianas" y "No a los abusos a la ley de asilo. No a la inmigración que nos desborda", eran otros de los lemas en carteles, de distintos tamaños y formatos, repartidos sobre un recinto acordonado por un poderoso operativo antidisturbios.

"Lutz Bachmann: ladrón, traficante de drogas, estafador y alemán", denunciaba, también sobre la explanada, una única pancarta "disidente", portada por Robert Schlink, un joven de Dresde, que pretendía denunciar al impulsor de Pegida, con abultado historial delictivo y durante un tiempo prófugo de la justicia en Sudáfrica.

"No, no les temo. No tengo por qué temerlos. Ellos deberían temerse a sí mismos, esa gente que no ha aprendido la lección de la historia, lo que trajo la dictadura nazi, la destrucción de todo Dresde bajo la aviación aliada", comentaba a Efe Schlink.

Con su pancarta a cuestas, el joven hacía frente a miradas insultantes e improperios: "Tú no has entendido nada, chico: nos están quitando el país, entre extranjeros, musulmanes, asilados y clase política vendida", le increpaba Helmut Blum, de 67 años, con su propia pancarta a cuestas: "Cerremos el grifo a los asilados".

Schlink era una especie de llanero solitario denunciando el pasado delictivo de Bachmann, conocido de sobras, en Dresde y en el resto de Alemania, sin que a sus seguidores parezcan inmutarse.

Entre los miles de seguidores de "Pegida" concentrados en la capital sajona habían desde matrimonios maduros a jóvenes del "bloque ultra" del club de fútbol local, el Dynamo de Dresde, ahora el tercera división. También algún que otro neonazi, bajo observación de los servicios de orden privado de los convocantes.

A unos 500 metros de distancia, unos cuantos centenares de contramanifestantes convocados por grupos de izquierda y organizaciones de ayuda a los asilados mantenían otra concentración, bajo el lema "Venid: tenemos que hablar".

"Dresde es un caso claro de miedo infundado al extranjero. Aquí hay menos del 1 % de población musulmana y muchos de los que ellos ven como extranjeros somos gente nacidos aquí", comentaba a Efe Khaldum Al Saadi, nacido en la vecina ciudad de Chemnitz y miembro de la organización "Dresde para todos".

La de hoy fue la undécima marcha de "Pegida" en Dresde, de nuevo en lunes, a imagen de las que en 1989 discurrieron por todo el este de Alemania, la Revolución Pacífica de la disidencia germano-oriental que precipitó la caída del Muro de Berlín, en 1989.

Las marchas de Pegida han ido creciendo semana a semana, hasta alcanzar la cifra de 17.500 participantes el pasado 22 de diciembre.

En paralelo se convocaron en otras partes del país manifestaciones de propósitos similares y con nombres parecidos -"Legida", en Leipzig, o "Bärgida", en Berlín-, aunque con mucho menos éxito de convocatoria.

Asimismo se multiplicaron las contramanifestaciones en todo el país, con el apoyo explícito del gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y La Izquierda, en rechazo al racismo y al movimiento islamófobo.

En Colonia, el deán de la catedral, Norbert Feldhoff, ordenó apagar las luces del templo, en señal de desacuerdo con una marcha islamófoba en esa ciudad, mientras que en el mismo Dresde la planta de Volkswagen hizo lo mismo con la factoría.

"Apaguemos la luz a Pegida", pidieron los socialdemócratas a través de su cuenta oficial en la red social Twitter, animando a participar en esas contramanifestaciones.

 
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