13-10-2013 / 13:23 h EFE

Un colapso de los autobuses que trasladaban a peregrinos de toda España al Complejo Educativo de Tarragona, donde se celebra la beatificación de 522 religiosos, ha retrasado a muchos asistentes, que han accedido al recinto cuando el enviado del Papa, el cardenal Ángelo Amato, comenzaba a hablar.

Más de 300 autobuses procedentes de toda España y más de un millar de vehículos particulares, sumado a las restricciones de tráfico que cortan la C-31 a los vehículos no acreditados, ha comportado que un nutrido grupo de peregrinos llegara tarde a la ceremonia.

La organización ya había previsto un paso señalizado con vallas para este tipo de circunstancias y los voluntarios han acompañado al grupo, procedente de Benidorm (Alicante), hasta sus asientos.

"Había mucho tráfico y no había modo de llegar", ha dicho apresuradamente a Efe una de las integrantes de esta comitiva, que mostraba síntomas de cansancio y agotamiento pese a lo cuidado de sus galas, peinados y maquillaje.

Fuentes de la Generalitat han confirmado a Efe que el tráfico ha sido muy complicado toda la mañana, tanto por una afluencia inusual como por las medidas de seguridad y, aunque las carreteras están señalizadas con carteles, "hay que tener en cuenta que muchos no habían venido nunca".

 
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