06-01-2013 / 10:20 h EFE

A pesar de que estudió ingeniería agrícola y tuvo muy buenos trabajos, Aniol Rafel siempre quiso ser editor. Su sueño ha acabado siendo realidad al crear Edicions del Periscopi, un nuevo sello en catalán, con el que quiere "adentrarse en el mar de las letras para encontrar tesoros escondidos".

En una entrevista con Efe, Rafel afirma que le mueve el amor por la buena literatura y, aunque es consciente de que el momento es complicado y que "cada vez bajan más las cifras de ventas de libros", su apuesta pasa por acercar al público catalán a "autores extranjeros que se lo merecen" y por "dar voz a autores del país que tienen muchas cosas por decir".

Con una inversión de unos 60.000 euros, aportados de su bolsillo y gracias a la ayuda de familiares y amigos, el novel editor ha puesto dos primeros títulos en los anaqueles, "Terra de caimans", de la norteamericana Karen Russell, finalista del Pulitzer 2012, y "Cada color d'un riu", del barcelonés Manel de la Rosa, que ya ha sido considerado "Nuevo talento Fnac de literatura catalana".

El próximo mes, llegará a las librerías, por primera vez en catalán, David Foster Wallace con su obra "L'escombra del sistema", mientras que para marzo tiene previsto poner a la venta "L'endemà", de Tuli Márquez.

El quinto título de la colección será "Un viatge a l'Índia", del portugués Gonçalo M.Tavares.

Aunque ha pasado poco tiempo desde que el lector puede encontrarse con las obras de El Periscopi, Aniol Rafel dice tener "muy buenas sensaciones, especialmente por lo que comentan los libreros".

Uno de sus objetivos es poder ofrecer siempre una cuidada edición y que las traducciones conserven todo el aroma del original.

Además, señala que la ventaja respecto a otros es que "la estructura es pequeña" y sólo necesita cubrir gastos de lo que es la edición, la imprenta, la corrección y la edición".

En este sentido, recuerda que la editorial está formada por él y una serie de colaboradores externos fijos.

Sobre la designación que ha dado a su iniciativa, no esconde que nace de una "lluvia de nombres" y que acabó escogiendo el de periscopio porque en la década de 1430 Gutenberg inventó y comercializó un aparato que sería un predecesor del periscopio y porque se trata de un instrumento que "permite visualizar objetos que no se ven a simple vista".

Por su parte, el profesor Manel de la Rosa, quien publica con El Periscopi su primera novela "Cada color d'un riu", indica que narra el reencuentro al cabo de unos años de quienes fueran dos niños solitarios, Àlex y Minkara, separados por un hecho traumático.

De la Rosa, que enseña técnicas narrativas y de novela en la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonés, comenta que su obsesión a la hora de sentarse ante el ordenador es "conseguir que los personajes palpiten, que no se estén aburriendo de la novela, porque, sino, el lector también se aburre".

Por otra parte, defiende que los personajes deben moverse en el relato. "Mucha gente vive la vida desde el balcón, observándolo todo como si miraran la televisión, pero llega un momento en el que el aparato debe apagarse y se deben vivir las propias historias", apostilla.

De su relación con Aniol Rafel dice que se conocieron en la Escuela de Escritura del Ateneu y hablaron de sus respectivos proyectos. "Siempre hay un motivo para no dejar de hacer las cosas y si antes de nosotros nadie se hubiera arriesgado quizá hoy tampoco estaríamos nosotros aquí", concluye.

 
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