03-01-2013 / 17:30 h EFE

A poco más de un año de las próximas elecciones legislativas en Hungría la izquierda opositora pretende finalmente unirse para poder hacer frente a la llamada "revolución conservadora" del primer ministro, Viktor Orbán, quien gobierna con una mayoría de dos tercios en el Parlamento.

Las grandes fuerzas opositoras, como los socialistas del MSZP y el movimiento Patria y Progreso del ex primer ministro Gordon Bajnai, entre otros grupos políticos y cívicos, actúan bajo el lema "Hay que crear un nuevo país después de 2014".

Desde la llega al poder del partido conservador nacionalista Fidesz en 2010, la oposición estuvo fragmentada y dividida.

El principal aspirante para liderar a la nueva oposición es, según la prensa local, el propio Bajnai, un economista quien gobernó el país durante 13 meses al frente de un Ejecutivo tecnócrata hasta que Orbán arrasara en las elecciones de 2010.

Después de que el Gobierno del partido Fidesz aprobara una nueva ley electoral, la izquierda necesita juntar sus fuerzas para poder vencer a Orban en las elecciones legislativas, previstas para la primavera de 2014.

Es que el nuevo sistema electoral, que prevé registrarse dos semanas antes de los comicios, "fue pensado para que el Fidesz gane las próximas elecciones", aseguró en declaraciones a Efe en Budapest Péter Krekó, analista del instituto Political Capital.

Los opositores, que mantuvieron una primera reunión estratégica esta semana, no sólo quieren vencer a Orban en las urnas sino que desean "reconstruir el Estado de derecho" y "fortalecer la cultura constitucional" en un país marcado por la crispación política.

La oposición alude así a la Constitución redactada y aprobada a solas por el Fidesz, que fue duramente criticada en Hungría y también en el extranjero, por limitar las libertades cívicas.

También se ha unido a la iniciativa opositora la llamada Coalición Democrática, fundada por el ex primer ministro socialdemócrata Ferenc Gyurcsány.

Su mala gestión económica al frente del Gobierno entre 2004 y 2009, pero sobre todo su admisión (grabada y filtrada a la prensa) de que había mentido durante meses sobre la mala situación del país, llevó a los húngaros a votar en masa al Fidesz en marzo de 2010.

"El Gobierno de Orbán seguramente atacará la iniciativa opositora a través de Gyurcsány", adelantó Krekó.

Las más recientes encuestas auguran un enfrentamiento codo a codo entre el gobernante Fidesz y un bloque opositor, con una intención de voto del 40 por ciento para ambos lados.

Esto significaría para Orban un grave revés electoral, después de haberse hecho con el 52 por ciento de los votos en las elecciones de 2010, que le aportaron dos tercios de los escaños en el Parlamento.

El instituto Sonda Ipsos señala además que el llamado movimiento E14, formado por Bajnai y otros dos grupos cívicos en alusión a las elecciones de 2014, ha logrado en los últimos meses movilizar a muchos indecisos y a electores alejados de la política.

Al mismo tiempo, la encuesta señala que Bajnai es más popular que Orbán y que cualquier líder socialista.

Mientras tanto, los húngaros esperan ahora el fallo definitivo del Tribunal Constitucional, que analiza la constitucionalidad de la polémica ley electoral.

En el caso de que el Gobierno de Orbán desconociera un eventual fallo para anular esta disposición, la oposición prevé nuevas manifestaciones masivas contra el Ejecutivo conservador.

 
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