26-09-2009 / 17:50 h EFE

El acto ha servido para que desde hoy este pueblecito salmantino de La Raya hispanolusa de apenas 100 habitantes tenga una plaza con el nombre de Juan Antonio García Núñez, inaugurada esta mañana por el alcalde del pueblo, Lorenzo Patino, la viuda del capitán asesinado, Isabel Giralda, y su hija, Ana Núñez.

"Veinticuatro días antes de ser asesinado, en el velatorio de su madre, Toñín, como así lo conocíamos en el pueblo, ya dijo que lo tienen tan fácil los de la ETA para matarnos como a conejos", ha recordado esta mañana el alcalde alamediense, Patino Galán.

Entre las víctimas del terrorismo que han asistido al acto de homenaje se encontraba María Jesús González, madre de Irene Villa -quienes también sufrieron un atentado-, que ha manifestado que "matar es muy fácil" y que, por tanto, "este tipo de homenajes sirven para dar apoyo a la familia, que queda desolada y muerta en vida".

También han acudido a la celebración el capitán Juan José Aliste, que perdió sus dos piernas tras la bomba-lapa que ETA colocó bajo su coche en Salamanca el 11 de noviembre de 1995.

El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo en Salamanca, Pedro Samuel Martín, ha manifestado a EFE que "mientras hoy se rinde homenaje a una víctima de ETA en este pueblo salmantino, ¡vaya paradoja!, en España se permite homenajear en el mismo día a etarras", en relación al homenaje que esta mañana se ha rendido en el cementerio de Derio (Vizcaya) a dos etarras.

Sin embargo, el centro de todas las miradas y consuelos ha sido para las tres viudas de los tres capitanes del Ejército que, junto con un soldado y otro civil más, fueron asesinados en Madrid el 6 de febrero de 1992, tras la explosión de un coche-bomba.

Se trata de Isabel Giralda, viuda del salmantino Juan Antonio Núñez; Araceli Prieto, viuda del zamorano de Fresno de Sayago, Emilio Tejedor; y de Carmen Miranda, que también perdió a su esposo, el leonés de Villadepalos Ramón Navia.

Las tres han insistido en que llevan muchos años reclamando justicia y la viuda del capitán Núñez ha manifestado que "esto es un reconocimiento hacia los que han dado su vida por defender a España".

Araceli Prieto se ha preguntado antes los periodistas: "¿de qué vale que los juzguen con penas de 500 años, si como mucho van a cumplir 18?".

Según Prieto, "pedimos justicia, hemos estado muchos años calladas precisamente para eso, para que se hiciera justicia y, aún así, hemos tenido que aguantar las risas y la "V" de victoria de los asesinos de nuestros maridos".

En el día de hoy, no sólo había víctimas de ETA, también se encontraban víctimas del 11-M, como Javier Gismero, comandante de Artillería, que viajaba en el tren en Madrid cuando se produjo el atentado y que lleva ya tres operaciones de oído.

Chema Arconada, víctima de un atentado de ETA en Atocha el 9 de julio de 1979, también se ha trasladado desde Carrión de los Condes (Palencia) hasta La Alameda de Gardón, para participar en el homenaje.

Arconada, que vio cómo una bomba volaba la cabeza de su mejor amigo, José Emilio Pérez, hace 30 años en Atocha, ha recordado a EFE que lleva ya "25 operaciones, tengo tres vértebras rotas y no tengo tacto ni en las manos ni en los pies".

Antonio Muñoz, que tiene soldado el tímpano, ha recordado hoy el atentado que sufrió en Vergara (Guipúzcoa) en 1988, cuando estaba de servicio junto con otros tres compañeros guardias civiles, que sufrieron quemaduras en el 80% de su cuerpo.

Los tres, Arconada, Gismero y Muñoz, que son buenos amigos, se recorren toda España pidiendo justicia y participando en homenajes que se tributan a las víctimas del terrorismo, "ya que es lo que nos queda", han asegurado.

 
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