22-03-2012 / 21:00 h EFE

Dos terneras de "alto mérito genético" han nacido en Asturias a partir de novedosas tecnologías reproductivas desarrolladas en el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario del Principado (Serida), informa este organismo.

Las terneras, "Marylin" y "Marguise", como se las conoce en su granja, nacieron los pasados días 16 y 19 en la ganadería Venturo, en la localidad de Idarga, en el municipio de Salas, a partir de embriones productivos "in vitro" y "vitrificados", exponentes del "alto mérito genético que reúne el ganado lechero Holstein en Asturias".

Es resultado de una tecnología desarrollada por el Serida y novedosa en toda España cuya implementación supone una mejora de la economía de las explotaciones.

En concreto, de la aplicación de un conjunto de técnicas en reproducción animal desarrolladas por científicos del área de genética y reproducción del Centro de Biotecnología Animal de Deva del Serida en un ámbito exclusivamente experimental, que se han aplicado por primera vez en España en una explotación ganadera.

El equipo de investigación de dicho área está formado por los doctores Carmen Díez, Marta Muñoz y Néstor Caamaño, los técnicos de laboratorio Susana Carrocera y David Martín y las estudiantes de doctorado Eva Correia y Beatriz Trigal.

El grupo, liderado por el doctor Enrique Gómez Piñeiro, viene desarrollando un intenso trabajo de investigación en nuevas técnicas de producción y "criopreservación de ovocitos" y embriones con el fin de obtener material biológico viable y sano de animales de "alto mérito genético" y de mejorar el rendimiento reproductivo y la eficiencia de los programas de mejora genética.

Buena parte de los experimentos del grupo estudia el desarrollo en el animal vivo para encontrar soluciones aplicables a los medios de cultivo "in vitro".

En el caso de Marylin y Marguise, ambas terneras nacieron de embriones producidos "in vitro" a partir de los ovarios de una madre de "gran valor genético" (TEC Venturo Goldwyn Maria ET), que hubo de ser sacrificada en junio de 2010.

Tras el sacrificio, los ovarios fueron trasladados al Serida de Deva, donde se extrajeron "ovocitos" que se procesaron por separado y se fecundaron con semen de dos toros, Kingly, padre de Marylin, y Windbrook, padre de Marguise.

Tras la fertilización, los embriones crecieron durante siete días en un sistema de cultivo desarrollado en el Serida que permite analizar sus características sin causarle daños y que le proporciona mayor viabilidad.

Al séptimo día de cultivo los embriones fueron sometidos a "vitrificación", un procedimiento que permite conservarlos casi indefinidamente a 196 grados bajo cero hasta que se transfieren a una vaca receptora, la madre biológica, para proseguir la gestación.

Mediante este sistema de cultivo nacieron en el último año en el Serida de Deva veinte animales, doce de ellos en fresco y ocho "vitrificados".

La "vitrificación" utilizada en el Serida emplea una combinación de elementos que ha funcionado con éxito dando lugar a terneros sanos por primera vez en el mundo.

En la ganadería Venturo espera su turno una ternera y un ternero más, cuyos partos están previstos entre este mes y mayo.

El macho será un probable candidato a semental en el centro de inseminación de Cenero, mientras que la hembra podrá desarrollar todo su "mérito genético" en la explotación donde verá la luz.

Estas nuevas tecnologías de la reproducción animal desarrolladas por el Serida se están simplificando para facilitar cada vez más su incorporación al mercado.

Según indica Gómez Piñeiro en un comunicado, "su uso representará un avance en la selección de sexo, en el aprovechamiento del mérito genético y en la mejora de la economía de las explotaciones".

 
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